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Crisis humanitaria en Irán: Balance oficial y de ONG reportan 45 víctimas fatales tras casi dos semanas de protestas

Al menos 45 personas han muerto, entre ellas ocho menores de edad, desde el inicio de las protestas que sacuden a Irán a finales de diciembre de 2025, según la ONG Irán Derechos Humanos (IHR), con sede en Oslo. Las manifestaciones, que ya suman 12 días, se han extendido por varias provincias del país en medio del deterioro de la situación económica, la crisis energética y la escasez de agua.

Mahmood Amiry-Moghaddam, director de la organización, advirtió que la represión “se está extendiendo y volviéndose más violenta cada día”. De acuerdo con IHR, cientos de personas han resultado heridas y más de 2.000 han sido detenidas. El miércoles fue la jornada más letal, con al menos 13 manifestantes muertos. Por su parte, medios y autoridades iraníes han reportado la muerte de cinco miembros de las fuerzas de seguridad en los primeros doce días de protestas, recogió Rtve.

Amiry-Moghaddam pidió a Naciones Unidas y a la comunidad internacional que actúen “de manera decisiva, dentro del marco del derecho internacional”, para evitar lo que calificó como una posible matanza de manifestantes.

Como parte de las medidas para contener las protestas, las autoridades iraníes restringieron el acceso a internet, bloqueando conexiones y servicios del exterior.

La plataforma NetBlocks informó que Irán atraviesa un “apagón” de internet a nivel nacional, tras una serie de acciones de censura digital que, según indicó, obstaculizan el derecho a la comunicación en un momento crítico.Las protestas comenzaron el 28 de diciembre en Teherán, impulsadas inicialmente por comerciantes y sectores económicos afectados por la inflación, el desplome del rial y el deterioro general de la economía.

Con el paso de los días, el movimiento se amplió y alcanzó al menos 36 universidades, donde se escucharon consignas antigubernamentales.

El país enfrenta una inflación anual superior al 42%, que en diciembre superó el 52% interanual, además de una severa sequía que ha obligado a racionar el agua. A ello se suman las sanciones de Estados Unidos y la ONU por el programa nuclear iraní.

El pasado 2 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país iría al “rescate” de los manifestantes si el régimen iraní respondía con violencia letal. “Estamos listos, armados y preparados para intervenir”, afirmó. Días antes, Trump había advertido que EE.UU. “tendría que derribar” cualquier intento de Irán por reconstruir sus capacidades nucleares.

Este jueves, la policía volvió a abrir fuego contra los manifestantes y utilizó gas lacrimógeno para dispersarlos. La agencia Fars informó que un agente de policía fue apuñalado cerca de Teherán mientras participaba en el control de los disturbios y murió horas después.

Desde el inicio del movimiento se han registrado protestas en más de 100 ciudades y en 27 de las 31 provincias del país, especialmente en el este. Se trata de las mayores manifestaciones desde 2022, tras la muerte bajo custodia policial de Mahsa Amini. En las marchas se han escuchado consignas contra el líder supremo Ali Jamenei y llamados al regreso de la dinastía Pahlavi, derrocada en 1979.

Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, afirmó que la participación en las protestas del miércoles no tiene precedentes y acusó al régimen de intentar frenar la movilización mediante el corte de internet. Según la agencia EFE, con una fuerte presencia policial en las calles de Teherán, las protestas se trasladaron a las ventanas de las viviendas, desde donde se corearon consignas contra el Gobierno y la República Islámica, una forma de manifestación ya utilizada en el pasado para reducir el riesgo de represión.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se dirigió el miércoles a las fuerzas de seguridad y pidió distinguir entre manifestantes que protestan por la situación económica y quienes, según dijo, actúan contra la seguridad nacional. Reconoció además que la responsabilidad de la crisis recae en el propio Gobierno y llamó a encontrar soluciones para satisfacer a la población.

En paralelo, se han registrado ataques contra símbolos del régimen. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (Hrana) difundió un video en el que manifestantes derriban una estatua de Qassem Soleimani en la provincia de Fars. También circularon imágenes de incendios en calles de Karaj y de fuerzas de seguridad disparando y utilizando gases lacrimógenos contra manifestantes en Kerman.

Organizaciones de derechos humanos denuncian además allanamientos en hospitales para detener a manifestantes heridos. Amnistía Internacional alertó sobre un “uso ilegal de la fuerza” durante más de diez días de protestas, señalando que las fuerzas de seguridad han herido y matado no solo a manifestantes, sino también a personas que se encontraban en el lugar como testigos.

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