Petroleros solo invertirán con María Corina y no con Delcy Rodriguez, esto se sabe (+Detalles)

La sentada de 17 directivos de las más grandes petroleras mundiales con Donald Trump, a propósito de Venezuela y su potencial energético, movió el tablero de operaciones del presidente estadounidense en torno de la transición en Venezuela, de acuerdo con la visión de Ignacio Montes de Oca, escritor, periodista argentino, excolaborador del programa de Jorge Lanata, y uno de los expertos en conflictos más reconocidos en occidente.
El pasado viernes 10 de enero, en el marco de la cumbre en la Casa Blanca, Trump les propuso invertir 100.000 millones de dólares y Montes de Oca asegura que en este encuentro de altísimo nivel la gran beneficiada fue María Corina Machado.
“A Delcy Rodríguez le llegó un cisne negro del petróleo. Los ejecutivos de la mayoría de las compañías fueron claros, con el chavismo vivo, no hay negocio”, sostiene.Aunque Trump ofreció garantías de rentabilidad en la operación y seguridad jurídica, el fantasma de las políticas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro sobrevoló el salón oval.
Montes de Oca asegura que la posición que planteó Darren Woods, CEO de ExxonMobile, pese a que molestó al mandatario norteamericano, encontró eco: sin un cambio profundo no es posible hacer negocios en Venezuela.
El sistema petrolero venezolano fue devastado por el chavismo y PDVSA pasó de producir 3,5 millones de barriles diarios a poco menos de un 900.000 en 2025. El resto le corresponde a Chevron que dijo estar dispuesta a aumentar en un 50% su producción de inmediato. Pero Chevron es el 21,5% de la producción venezolana gracias al apoyo de Biden y Trump para sostener sus operaciones.
El resto debe iniciar desde cero y arriesgar capital en un escenario político incierto y que además tiene un factor de complejidad adicional en el tipo de crudo.
“La mayor parte de las reservas son de petróleo pesado, un tipo de crudo más denso que requiere de diluyentes e inyección de vapor para lograr la densidad de extracción. Esto hace que los márgenes de extracción sean menores que los del crudo liviano que producen otros países”, detalla en comunicador, quien recuerda que además hay que reparar líneas eléctricas -algo ya anunciado por la secretaria de energía de EEUU como prioridad-, repatriar técnicos que reemplacen a los militantes puestos a dedo e invertir en materias tan variadas como rutas, disolventes, software y sistemas de seguridad.
Esto –completa Montes de Oca, implica sumar costos de extracción. Y explica que el de Venezuela está en U$S 18/30 por barril, con un costo total por otros gastos o “breakeven” de U$S 42/56, por lo que por debajo de ese precio se opera a pérdida. “Esos mismos costos en Arabia Saudita son de U$S 3/4 y el breakeven es de U$S 10/15”, destaca.La propuesta tiene múltiples barreras.
El petróleo tipo “Merey” de Venezuela tiene además descuentos y si se le agregan otros costos como la logística y el 33% de impuestos que cobra el Estado, el negocio se sitúa el borde de la pérdida de rentabilidad. Esto, según el analista, es lo que intentaron explicarle a Trump los ejecutivos petroleros.

15 años para recuperar inversión
Con un negocio que ofrece a veces unos pocos dólares por barril, inyectar U$S 100.000 millones es un riesgo enorme o implica tiempos de recupero de la inversión de muchos años, más que los que puede prometer Trump permanecer en el poder como garante de ese gasto.
Con una producción de 900.000 barriles diarios y un margen neto de USS 20 por barril, serían necesarios 15,2 años solo para recuperar la inversión. “Duplicándola son casi 8 años sin democracia. Si la sobreoferta baja el precio del crudo, el lapso se transforma en una eternidad”, agrega.
Otro problema es que Trump quiere que las refinerías de EE.UU. preparadas para el crudo venezolano, rico en azufre, se pongan a trabajar a pleno y que el envío de 50 millones de barriles que enviaría Delcy Rodríguez como prenda del acuerdo con la Casa Blanca inicie envíos mayores.
Trump dijo, además, que quiere bajar el precio a U$S 50 mediante el incremento de la oferta para mejorar la competitividad de la industria de los EEUU y bajar el precio de la gasolina, que es necesario para controlar la inflación que puja al alza y eso significa siempre malestar electoral. Pero tiene que sortear obstáculos complejos: si baja el precio del barril por una sobreoferta, entonces baja el margen de ganancias y se acerca más o perfora en “breakeven”.
«La lógica fue expuesta en estos términos y trataron de explicarle a Trump que su plan tiene un problema de concepción económica de base. Necesitan un plazo suficiente para recuperar la inversión, generar ganancias aceptables, dejar una porción del dinero al gobierno que depende en un 95% de las divisas provenientes de los hidrocarburos para funcionar y pagar las comisiones por intermediación y protección política”, expone el periodista argentino.
Cuando se habla de tiempo, los ejecutivos petroleros lo miden en una o más décadas y allí es cuando comienza el desencuentro respecto a las etapas que propone Trump para la “transición” política venezolana, en donde la seguridad jurídica y la institucionalidad están en el final del recorrido.Trump –en las palabras de Montes de Oca- propone que primero haya una fase de estabilización en la que el chavismo promete fagocitarse a sí mismo bajo el ala negociadora de Delcy Rodríguez y sus cómplices.
Esto incluye deshacerse o controlar al sector militar de Padrino López y la facción dura de Diosdado Cabello.

En la segunda fase de “Recuperación”, añade vendría la reactivación económica y el reingreso de Venezuela al mercado global. Según esa carta de navegación, recién en la última fase se avanzaría en la democratización.
Marco Rubio dijo que pueden superponerse fases, pero a los petroleros les parece insuficiente.“Esa crítica tiene que ver con una mirada realista del escenario. Delcy controló directamente PDVSA y es una de las arquitectas de un robo sistemático de sus recursos en el chavismo de por los menos U$S 42.000 millones de acuerdo con un estudio de Transparencia Venezuela.
La base política del chavismo depende de esa corrupción y a nadie sensato se le ocurre que Delcy y su banda se convertirán en administradores honestos o socios confiables solo por miedo a Trump. Y por las leyes chavistas, PDVSA es el socio obligado para sacar petróleo en el país”, argumenta.
Rubio, aval de Machado
En el ajedrez de la negociación, el rol del secretario de estado, Marco Rubio, es vital. Como hijo de cubanos, tiene una mirada menos transaccional con respecto a las dictaduras latinoamericanas y que, además, siempre le dio lugar a María Corina Machado. “Puede que esa sea la salida para que Machado encuentre un ambiente diferente para su primera reunión con Donald Trump prevista para esta semana.
Veamos cómo se acopla con la postura de los petroleros”, destaca.Reconoce que si bien, hasta ahora, Trump ninguneó a Machado y dijo que le faltaba “respeto” interno para liderar un cambio en Venezuela, esa postura tiene mucho que ver con sus debilidades de personalidad y su incapacidad para manejar sus obsesiones respecto al merecimiento del Nobel de la Paz.
El excolaborador de Jorge Lanata piensa que no hay de momento otra forma de resolver esa institucionalidad que dándole a Machado el lugar que le otorgaron los años de lucha y luego deberá resolver como reordenar su pacto con el chavismo.
“Su pacto con la dictadura es sencillamente antieconómico y corre el riesgo de caer en algunas de las trampas del chavismo. Si Trump quiere ganancias debe invertir en democracia.
Ese es el único insumo que les falta a las petroleras para animarse a mandar dinero en las cantidades que se les pide. El único proveedor de ese servicio en Venezuela hoy es Machado. No es nada personal, solo negocios”.
Versión Final



