EE. UU alerta sobre vínculos de Irán y Hezbolá con el ELN en Venezuela

Redes criminales transnacionales que articulan terrorismo, narcotráfico y lavado de dinero han consolidado una estructura global que enlaza el Caribe, Sudamérica y Oriente Medio, con centros de operación clave en Dubái, Catar, Irán y Venezuela, según un informe de agencias de inteligencia de Estados Unidos difundido por el medio La FM.
De acuerdo con el documento, estas organizaciones operan bajo la protección de sectores del Estado venezolano y con el respaldo del grupo chiita libanés Hezbolá, lo que les ha permitido financiar conflictos armados, evadir controles internacionales y extender su influencia criminal a tres continentes.
EE. UU. alerta sobre vínculos de Irán y Hezbolá con el ELN en VenezuelaEl informe identifica a Dubái (Emiratos Árabes Unidos) como el principal epicentro operativo y financiero de la red, debido a la residencia estable de individuos de alto perfil y a la articulación de canales financieros en Doha (Catar), así como a la coordinación directa con el régimen iraní desde Teherán.
Esta estructura, señalan los analistas, tiene la capacidad de manipular economías regionales, financiar guerras y sortear los mecanismos tradicionales de inteligencia y justiciaMundoVF ExtraRedacción Versión Final 13/01/2026 – 5:23 pm @VersionFinal Referencial ComparteRedes criminales transnacionales que articulan terrorismo, narcotráfico y lavado de dinero han consolidado una estructura global que enlaza el Caribe, Sudamérica y Oriente Medio, con centros de operación clave en Dubái, Catar, Irán y Venezuela, según un informe de agencias de inteligencia de Estados Unidos difundido por el medio La FM.
De acuerdo con el documento, estas organizaciones operan bajo la protección de sectores del Estado venezolano y con el respaldo del grupo chiita libanés Hezbolá, lo que les ha permitido financiar conflictos armados, evadir controles internacionales y extender su influencia criminal a tres continentes.Según recoge Infobae, el informe identifica a Dubái como el principal epicentro operativo y financiero de la red, debido a la residencia estable de individuos de alto perfil y a la articulación de canales financieros en Doha, así como a la coordinación directa con el régimen iraní desde Teherán.
Esta estructura, señalan los analistas, tiene la capacidad de manipular economías regionales, financiar guerras y sortear los mecanismos tradicionales de inteligencia y justicia.Las agencias de inteligencia advierten sobre la necesidad de reforzar el monitoreo de los flujos migratorios y financieros entre Dubái, Doha, Teherán, Caracas, Bogotá, Ciudad del Este y Maicao, además de fortalecer la cooperación internacional para evitar que estas redes escalen hacia operaciones directas contra intereses aliados.
El documento también subraya la expansión de células de apoyo vinculadas a Hezbolá en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, una zona históricamente asociada a la recaudación de fondos, el lavado de dinero y el adoctrinamiento, en la que la comunidad libanesa chiita ha tenido un rol relevante.
En paralelo, se identifican rutas que conectan el noreste de Colombia, especialmente La Guajira, con el occidente venezolano y el Líbano.
En este contexto, se detectaron células pasivas en Maicao y Paraguaipoa, con vínculos familiares o comerciales con operadores radicados en Líbano o Venezuela, que brindarían apoyo logístico y entrenamiento.
El informe advierte que la región ha sido permeada por estructuras de financiación, influencia religiosa y tramas criminales, incluyendo campamentos clandestinos donde se entrenan criminales internacionales, aprovechando la débil presencia institucional y la alta informalidad.
En materia financiera, el reporte revela mecanismos sofisticados de lavado de dinero a través de empresas fachada en Catar, presentadas como contratistas de los sectores energético e infraestructura. Estas compañías triangulan recursos provenientes de Colombia y Venezuela hacia Doha, Líbano e Irán, ocultando el origen ilícito de los fondos.
Parte de estos recursos estaría destinada a financiar conflictos en Gaza, Líbano, Siria, Yemen e Irak, elevando la amenaza de un plano regional a uno transcontinental y geopolítico.
Los grupos armados colombianos, entre ellos el ELN, las disidencias de las Farc lideradas por Iván Mordisco y la Segunda Marquetalia, aparecen como un componente central de este entramado.
Controlan corredores de producción de cocaína y oro, reciben pagos mediante criptomonedas, armamento y logística, y facilitan el tránsito por rutas no oficiales, además de entrenamiento especializado en drones, comunicaciones cifradas y contrabando, con posibles vínculos indirectos con Hezbolá desde Venezuela.
Una de las innovaciones clave de la red, según el informe, es el uso de corredores transatlánticos para mover y ocultar personas de alto valor, incluidos emisarios libaneses y sirios, a través de puntos como Caracas, Maicao, Foz de Iguazú y Santa Cruz de la Sierra.
Este esquema permite eludir controles migratorios y trasladar recursos estratégicos de forma clandestina, fortaleciendo la capacidad operativa del entramado criminal.
El informe recomienda intensificar el seguimiento de los flujos financieros y migratorios, así como profundizar la cooperación técnica con socios hemisféricos, para impedir que estas estructuras consoliden su influencia y capacidad de acción directa contra intereses aliados.
Estos hallazgos coinciden con un estudio académico de Janiel David Melamed Visbal, César Niño y María Eugenia Gómez Arias, publicado en la Revista Científica General José María Córdova, que analiza la expansión de Hezbolá como brazo delegado de Irán en América Latina. El trabajo aporta un marco histórico y estratégico que respalda las conclusiones de inteligencia.
El estudio recuerda que Hezbolá, surgido como milicia chiita durante la Guerra Civil del Líbano entre 1975 y 1990, ha trascendido Oriente Medio para proyectar su influencia en el hemisferio occidental.
Con el apoyo de la Fuerza al-Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, la organización combina capacidades militares, financieras y logísticas bajo una lógica de guerra híbrida, donde confluyen actores estatales, insurgentes, terroristas y redes criminales.
Según los investigadores, América Latina se ha convertido en una plataforma clave para el financiamiento y la proyección estratégica de Hezbolá, aprovechando debilidades institucionales, fronteras porosas y mercados ilícitos.
La triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, así como la zona que conecta Colombia, Panamá y Venezuela, son señaladas como espacios donde se articulan el narcotráfico, el lavado de activos y el entrenamiento de actores locales, incluyendo alianzas con el ELN y disidencias de las Farc.
El estudio también vincula el modelo operativo de Hezbolá con atentados históricos como el de la AMIA en 1994 y advierte que su expansión actual busca asegurar rutas logísticas y financieras internacionales, reforzando su capacidad de acción transcontinental y su influencia en los conflictos geopolíticos de Oriente Medio.
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