«Cuba al límite: Díaz-Canel admite la parálisis parcial de la economía tras 67 años de modelo estatal.»

La dictadura cubana ha alcanzado su 67 aniversario en el poder, marcado por una serie de problemas económicos y sociales. En una conmemoración en la que se dispararon 21 salvas de artillería a medianoche, la realidad del país refleja el deterioro ideológico y económico del régimen, que no ha podido asegurar necesidades básicas para la población, informó para el ABC Camila Acosta, corresponsal en la isla.
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció en el XI Pleno del Partido Comunista de Cuba, realizado en diciembre, que al cierre del tercer trimestre de 2025 el país enfrenta un decrecimiento del 4% en su Producto Interno Bruto (PIB), con una inflación disparada y una economía «parcialmente paralizada». Los datos apuntan a un país en estado de ruina, evidenciado por cortes de electricidad que pueden alcanzar hasta 56 horas debido a fallas en las centrales termoeléctricas y escasez de combustibles, ahora potenciada con la falta del subsidio petrolero que aportaba el régimen de Nicolás Maduro desde Venezuela y que inició años atrás el propio Hugo Chávez.
Ahora mismo la administración de los ingresos petroleros y la venta del crudo venezolano ha quedado, de momento, bajo la tutela de los Estados Unidos tras la extracción de Maduro del poder y el tulelaje sobre el gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Desde octubre de 2024, Cuba ha experimentado cinco apagones generalizados, que afectaron a más de la mitad de la población durante momentos de alta demanda. La situación se ve agravada por la escasez de agua potable y productos básicos, lo que convierte a casi un 90% de los cubanos en víctimas de la pobreza extrema, mientras las epidemias de dengue y el virus de chikungunya han aumentado las muertes entre la población vulnerable.
A medida que crecen las imágenes de ancianos buscando alimentos en la basura y niños pidiendo limosnas, el discurso oficial sigue enmarcado en el triunfalismo. Las protestas han emergido, siendo motivadas principalmente por la falta de electricidad y recursos, y han elevado demandas de cambio de régimen y libertad. Díaz-Canel ha admitido la inconformidad generalizada, señalando la crítica a «reuniones que no resuelven nada».
Ante la severa crisis, la dictadura ha pospuesto el IX Congreso del PCC, que inicialmente estaba previsto para abril de 2026, buscando concentrar esfuerzos en resolver problemas urgentes. La propuesta de Raúl Castro de este aplazamiento busca que se dediquen todos los recursos disponibles a la recuperación del país.
El economista Mauricio de Miranda Parrondo ha indicado que la contracción de los sectores productivos, como la industria azucarera, que cayó un 46,7%, y el sector agrícola, que se redujo en un 20,5%, ilustra el colapso de la economía cubana. La generación y distribución de electricidad, así como la educación, también han mostrado fuertes contracciones.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destacó que Cuba y Haití son las únicas economías de la región con contracción proyectada para el 2025. A pesar de la grave situación, Díaz-Canel ha hecho llamados a la «resistencia» y «confianza» en un liderazgo que ha llevado al país a esta crisis, sin ofrecer soluciones inmediatas y manteniendo un enfoque en aumentar el control estatal y restringir las libertades individuales.
Versión Final



