Zarpa desde Venezuela el primer buque con crudo pesado a EE.UU

Venezuela marcó un hito en sus relaciones energéticas con Estados Unidos este domingo 25 de enero, con el envío directo de un cargamento de petróleo hacia el territorio norteamericano, en el marco de un acuerdo bilateral de suministro de hasta 50 millones de barriles suscrito recientemente entre Caracas y Washington.
El buque tanque Gloria Maris, fletado por la comercializadora Trafigura y con bandera de Liberia, zarpó desde el puerto venezolano de José, estado Anzoátegui, con aproximadamente un millón de barriles de crudo pesado de la mezcla Merey, con destino al Louisiana Offshore Oil Port (Loop), una de las principales terminales de importación de crudo en la costa del Golfo de México.
Se trata del primer envío directo de crudo desde Venezuela hacia Estados Unidos bajo este nuevo acuerdo energético, luego de años en los que las exportaciones se canalizaban a través de terminales de almacenamiento en el Caribe para su posterior comercialización internacional.
El acuerdo energético, que permite exportar hasta 50 millones de barriles a mercados estadounidenses, incluye licencias emitidas por Estados Unidos a las casas comercializadoras Trafigura y Vitol para cargar y exportar petróleo venezolano.
Antes de este despacho directo, estas empresas habían movido cargamentos desde Venezuela a instalaciones del Caribe, desde donde se vendían a refinerías en diferentes regiones.
Además del Gloria Maris, otro buque de menor tamaño, el Volans, con bandera de Barbados, también partió este domingo desde José con cerca de 450.000 barriles de crudo venezolano con destino a la terminal de Bullen Bay en Curazao, según los mismos datos marítimos, agrega el diario argentino La Nación.
Datos de seguimiento de envíos muestran que, hasta la fecha, bajo el acuerdo se han movilizado entre 10 y 11 millones de barriles de petróleo venezolano, y se preparan más exportaciones que incluirían fuel oil como parte de las operaciones de suministro.
El envío directo al Loop no solo simboliza un paso relevante para la reincorporación de Venezuela al mercado petrolero norteamericano después de años de sanciones y restricciones, sino también un movimiento estratégico dentro de la reconfiguración de sus vínculos energéticos internacionales.
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