«Inversores globales vuelven la mirada a Caracas: El riesgo país de Venezuela rompe su piso histórico en marzo de 2026»

“Hay más incertidumbre que certidumbre dentro de la serie de sucesos que están pasando en el mundo, en especial el conflicto en el Medio Oriente y los sucesos del 3 de enero en Venezuela, pero dentro de la certidumbre hay algunas cosas que podemos analizar y que nos pueden ayudar a predecir el 2026, para ser un poco más asertivos en nuestras decisiones de vida y empresarial”.
Así lo expresó el economista y especialista en finanzas José Manuel Puente, quien agregó que hay unas expectativas muy positivas, hay encuestas importantes a nivel internacional que hablan muy bien de las perspectivas que tienen los agentes económicos sobre Venezuela.
Ha habido un cambio importante en las expectativas, porque se generan círculos virtuosos. Está la encuesta de The Economist, que habla positivamente de las expectativas de los venezolanos que han cambiado, y otra encuesta de una empresa norteamericana, la Gold Glove Consulting, que también tiene una visión optimista sobre lo que está pasando en Venezuela.
Puente explicó que existen parámetros objetivos de esta empresa norteamericana que dice con hechos objetivos que las cosas pueden ir mejores. “Lo primero es la Bolsa de Valores, que en las primeras semanas de enero se incrementó en 128%; luego tenemos el riesgo país, que era el más alto del mundo, estaba en 2025 en 25.000 puntos básicos, en diciembre bajó a 12.000 puntos y en enero de 2026 pasó a 8.000, es decir que pasó de 25.000 a 8.000 puntos básicos”, destacó.
Esto hace que los mercados vean menos riesgosa a la economía venezolana, y mucho más proclive a invertir, a arriesgarse ya tomar posiciones ante un país que puede iniciar un proceso de reconstrucción económica, institucional, social y hacer buenos negocios. El punto es que hay indicadores objetivos que muestran que las cosas están cambiando y que pueden ir mejor en el 2026.
Recuperación del salario
El economista considera que, a pesar de que las cosas van mejorando, el rezago del salario mínimo venezolano en promedio es tan grande que vamos a necesitar años para recuperarlo. En pocas palabras, Venezuela tiene el salario mínimo más bajo del mundo y el salario promedio entre los más bajos de América Latina, así que recuperar ese salario va a llevar tiempo y esfuerzo, agregado.
Programa de estabilización
Para Puente, lo que las sociedades necesitan no es que las cosas cambien de la noche a la mañana, sino que las cosas vayan evolucionando satisfactoriamente, que se vayan generando sensación de futuro y victorias tempranas, y “eso es lo que yo creo que podemos generar si acompañamos estas expectativas positivas que ya mostraron cambios importantes en la Bolsa de Valores, en los bonos venezolanos y en el riesgo país, si lo acompañamos con un programa de estabilización económica correcto”, dijo.
Efecto de arrastre del sector privado
El especialista indicó que “hasta ahora lo que ha sido anunciado por el Gobierno norteamericano, que es el que ha tomado la tutela de la política económica, ha sido una reforma petrolera y grandes inversiones en el ámbito petrolero, pero nada se ha dicho qué se va a hacer en el resto de la economía y cuáles serían los otros sectores que podrían estar creciendo a altas tasas”.
Hay que destacar que el petróleo es la variable individual más importante, y de alguna manera el petróleo tiene la virtud de arrastrar en positivo o en negativo a la economía venezolana.
El economista señaló que, a largo plazo el petróleo tiene la capacidad de arrastrar al sector privado a círculos virtuosos, si crece. Si efectivamente vienen a Venezuela otras empresas petroleras norteamericanas y europeas, como Chevron y Eni, eso puede generar grandes volúmenes de inversión, incremento en la producción petrolera y un efecto de arrastre del sector privado en sectores como el comercio, el sector inmobiliario, el sector construcción y otros, y así generar círculos virtuosos, eso es lo que se está buscando, explicó.
Manejo del optimismo con prudencia
Para Puente «hay que ser realistas, hay que manejar el optimismo con prudencia y ciertamente hay una cantidad de retos tremendos. Venezuela tiene un stop de deuda de 160 o 180 mil millones de dólares, aproximadamente, «digo un rango de deuda, porque no tenemos cuentas claras, hasta que no tengamos acceso a la información del Banco Central de Venezuela y del Ministerio de Finanzas, no vamos a saber exactamente cuál es el stop de deuda».
Unos $200 mil millones, eso realmente es un volumen de deuda muy importante que va a requerir de un gran esfuerzo, de préstamos internacionales, de negociaciones con los multilaterales, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, para poder reestructurar esa deuda.
Hay que generar los cambios necesarios para crear confianza.
Una de las patas claves para que el proceso de reestructuración funcione y el programa de estabilización tenga éxito, es que haya una reestructuración de deuda y que eso venga acompañado con un flujo importante de inversiones, según lo considera el economista José Manuel Puente.
Agregó Puente que por eso es que, en el ámbito petrolero, si se da lo que está planteado y lo que el mandatario estadounidense, Donald Trump, conversó con las empresas petroleras, se pueden dar 150 mil millones de dólares en inversiones, en petróleo en los próximos 8 o 10 años.
Aseguró que de esa manera se podría aumentar la producción petrolera venezolana a unos 3,5 millones de barriles diarios y se pudiera comenzar un camino fértil hacia una reconstrucción en el país, que sea eficaz.
Además el economista agregó que, «yo creo que hay que reconstruir las instituciones, y hay que reconstruir la democracia, para generar la confianza necesaria para atraer las inversiones que requiere el país.
El especialista en finanzas, puso de ejemplo que «la Exón móvil ha dicho que todavía no viene a Venezuela porque no tiene certeza de que haya una transición coherente, por eso debemos generar los cambios necesarios para crear confianza y certidumbre. Hay un trabajo arduo que hacer para generar esa confianza”, finalizó.
El Universal



