Cortes eléctricos de hasta cinco horas persisten sin cronograma en el interior del país

La crisis eléctrica que arrastra Venezuela desde hace más de una década no da tregua. Pese a que el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez anunció en marzo un plan de ahorro energético para enfrentar el aumento de las temperaturas, los racionamientos siguen golpeando con fuerza al interior del país, donde los apagones se mantienen en torno a las cinco horas diarias en numerosas comunidades.
Estados como Zulia, Táchira, Mérida, Falcón, Lara y Trujillo —ubicados en el occidente venezolano— continúan siendo los más afectados por la falla del sistema eléctrico nacional.
Ciudades como Maracaibo, capital del Zulia, y Mérida han llegado a registrar cortes de hasta siete horas en los meses recientes, según han denunciado usuarios y medios locales.
Esto se debe, en parte, a que ambas urbes se encuentran en el extremo final de la red alimentada por la represa de Guri, la principal fuente de generación hidroeléctrica del país, situada en el extremo opuesto del territorio nacional.
Los habitantes de estas zonas describen la situación como impredecible.
Corpoelec, la estatal encargada del servicio, ha reconocido que la generación eléctrica no alcanza a cubrir la demanda nacional, que en mayo llegó a un máximo histórico de 15.570 megavatios, atribuido a las altas temperaturas y al repunte económico del país.
Ante ello, el Gobierno ha pedido a la población mantener el aire acondicionado a no menos de 21 grados y evitar la conexión simultánea de varios equipos eléctricos, medidas que para muchos usuarios resultan insuficientes frente a un problema de carácter estructural.
La persistencia de los apagones contrasta con el discurso oficial de apertura económica que ha promovido la administración de Rodríguez en los últimos meses, en momentos en que el país busca atraer inversión extranjera, incluida la de compañías petroleras, tras la captura de Nicolás Maduro en enero.
La falta de un cronograma oficial de cortes sigue siendo, según los propios afectados, una de las principales quejas frente a una crisis eléctrica que, lejos de resolverse, continúa marcando la vida cotidiana en buena parte del interior del país.
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