Venezuela sufre el peor racionamiento eléctrico de su historia pese a tener el embalse de Guri lleno

A dieciséis años de que el entonces presidente Hugo Chávez decretara la emergencia eléctrica en Venezuela debido al fenómeno climático El Niño, la crisis energética del país sudamericano no solo persiste, sino que se ha agudizado de forma dramática.
A pesar de contar actualmente con niveles óptimos de agua en el embalse de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri), una demanda global de consumo más baja y una mayor capacidad nominal de megavatios instalados, los ciudadanos enfrentan hoy racionamientos de energía tres veces más severos que los registrados en el año 2010.
Un déficit que se multiplica por catorce
De acuerdo con investigaciones recientes y datos analizados por el ingeniero José Aguilar, especialista en sistemas de generación eléctrica, el panorama técnico actual revela una alarmante brecha operativa. En 2010, durante el punto álgido de la emergencia decretada por el Ejecutivo, el Centro Nacional de Despacho registró un déficit máximo de generación de 260 megavatios (MW). En contraste, las estimaciones obtenidas a partir de reportes confidenciales de la estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) indican que la brecha actual supera catorce veces aquella cifra histórica, evidenciando un deterioro estructural sin precedentes.
De cortes programados a la desconexión prolongada
La evolución del racionamiento eléctrico también se refleja de manera directa en la cotidianidad de la población venezolana. Mientras que el plan oficial de racionamiento publicado por el Gobierno en 2010 contemplaba suspensiones del servicio de entre dos y cuatro horas diarias, en la actualidad los usuarios reportan interrupciones que se extienden hasta por doce horas, distribuidas frecuentemente en dos tandas a lo largo de la jornada. Esta situación paraliza la actividad comercial, daña equipos electrodomésticos y deteriora gravemente la calidad de vida en las regiones más afectadas del país.
Negligencia técnica versus factores climáticos
El análisis del especialista José Aguilar subraya que la crisis actual no puede atribuirse a factores de sequía extrema. En 2016, el embalse de Guri estuvo a punto de alcanzar su cota mínima de operación debido a una fuerte sequía que, según expertos, fue agravada por el uso negligente y la sobreexplotación deliberada del embalse por parte de las gestiones de los entonces ministros del sector, Rafael Ramírez y Jessy Chacón. En 2026, con el embalse de Guri completamente lleno, la persistencia y gravedad de los apagones demuestra que el origen del problema radica en la desinversión, la falta de mantenimiento de las redes de transmisión y la pérdida de personal calificado.
Opacidad oficial y centralización del sistema
La falta de boletines oficiales y la opacidad informativa que rodea al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) han sido señaladas como mecanismos para ocultar el manejo ineficiente de la infraestructura energética. Los analistas coinciden en que la centralización extrema y las decisiones políticas por encima de los criterios técnicos impiden la ejecución de las reformas estructurales necesarias para estabilizar el suministro. Mientras persista la ausencia de transparencia y rendición de cuentas, el sector productivo y la ciudadanía continuarán pagando el costo de un sistema eléctrico colapsado en su gestión de distribución.



