La historia de la venezolana que conquistó los cielos de EE. UU. como piloto tras emigrar sin hablar inglés

La historia de Daniela Weintraub Kaselow, una inmigrante venezolana, destaca en medio de la crisis migratoria que atraviesa Estados Unidos. Llegó al país sin dominar el inglés y con el respaldo de sus padres, y hoy ejerce como piloto comercial, una profesión históricamente dominada por hombres.
Aunque su “sueño americano” no estaba inicialmente ligado a la aviación, Daniela logró consolidar una carrera estable y exigente en uno de los sectores más competitivos, rompiendo barreras tanto culturales como de género, reporta La Opinión.
Daniela emigró a Estados Unidos siendo muy joven, enfrentándose al reto de adaptarse a un sistema educativo riguroso y a un idioma desconocido. Aun así, decidió apostar por una carrera poco común: la aviación. Hace más de 11 años inició estudios en Ciencias Aeronáuticas en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, una de las instituciones más reconocidas a nivel mundial en esta área.
De acuerdo con el diario El Universo, gracias a un ritmo académico intensivo, adelantó materias y aprovechó los veranos para acumular horas de vuelo, lo que le permitió completar el programa en tres años, uno menos de lo previsto. En 2017 obtuvo su título universitario, aunque su camino profesional aún requería nuevas certificaciones.
Tras graduarse, Daniela necesitaba obtener el certificado de instructora de vuelo y la licencia de piloto de aerolínea. Para cumplir con estos requisitos, trabajó como instructora y acumuló las horas de vuelo exigidas por las compañías comerciales.
Debía trabajar como instructora de vuelo para sacar mis horas y poder presentarme a las aerolíneas. Lo hice y obtuve. Yo tenía pensado ir a las compañías en el 2020 y vino, como sabemos, la pandemia de Covid-19. Esperé un año y fue en el 2021 cuando fui a mi primera aerolínea”, relató en una entrevista con el periodista Sergio Novelli, publicada en YouTube.
Cuatro años después de su graduación universitaria, Daniela logró pilotar su primera aeronave para una aerolínea comercial, un paso decisivo que marcó el inicio de su consolidación profesional.El idioma fue uno de los mayores desafíos en su proceso de adaptación. Daniela contó que emigró sin hablar inglés con fluidez y que, durante su primer año en Embry-Riddle, asistió al instituto de idiomas que ofrecía la universidad. Sin embargo, reconoció que relacionarse mayormente con personas hispanohablantes retrasó su aprendizaje.
Cuando aprendes un idioma, yo creo que lo mejor es obligarte a usarlo para comunicarte. Yo cometí el error de que me la pasaba mucho con latinos, y eso retrasó el aprendizaje un poco”, explicó.
El miedo a comunicarse en inglés llegó a ser tan intenso que, en sus primeros vuelos en solitario, sintió pánico al tener que hablar con la torre de control. Con práctica y constancia, logró superar esa barrera.Mis padres lo dieron todo, por mí y por mi hermana”, añadió Daniela, subrayando que detrás de su logro personal también hubo un profundo sacrificio familiar.
Fuente: Versión Final



