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«De Caracas a La Habana: Washington aplica el ‘modelo venezolano’ para acelerar una transición política en la isla»

El jefe de la Misión Diplomática de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, anticipó el martes el comienzo de una transición política en la isla, tras afirmar que Washington mantiene conversaciones con representantes del gobierno cubano, aunque dejó entrever que algunos sectores del oficialismo desconocerían esos contactos.

“Obviamente hay conversaciones con algunos muy altos dentro del régimen. Otros no estarán enterados”, declaró en una entrevista con Telemundo en Miami.

El diplomático sugirió que en Cuba existe una figura equivalente a la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aunque evitó revelar nombres. “Sí, hay una Delcy Rodríguez”, afirmó, sin ofrecer más detalles pese a la insistencia del periodista Damià Bonmatí.

Las declaraciones de Hammer van en la misma línea del presidente Donald Trump, quien en enero y nuevamente hace pocos días sostuvo que el diálogo con La Habana está en marcha y que pronto habría noticias. El gobierno cubano ha negado que existan negociaciones más allá de los intercambios habituales en materia migratoria y de narcotráfico.

l vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío aseguró recientemente que cualquier conversación debe darse “desde el respeto mutuo” y calificó de malintencionadas las versiones sobre supuestas divisiones internas. “Si se está pensando que existe fraccionamiento dentro del gobierno cubano (…) y una disposición de un grupo pequeño a ceder los derechos soberanos de Cuba (…) es una interpretación equivocada”, dijo a la agencia EFE.

El diario español ABC publicó que el diálogo existiría y que el intermediario sería el general Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, una versión que Hammer declinó confirmar.

Hammer afirma que EE UU tiene un «plan B»

Consultado sobre plazos, el diplomático evitó comprometerse, pero volvió a señalar 2026 como horizonte para un eventual cambio político en la Cuba. “Si en semanas no avanza, va a haber un plan B”, advirtió.

Recordó que en noviembre Trump ofreció diálogo a Nicolás Maduro y que, tras una llamada y varias semanas sin resultados, se produjo su caída. “Tenemos que imaginar fechas similares”, señaló, en referencia al caso venezolano.

Hammer subrayó que la prioridad de Washington es una salida pacífica. “Nadie quiere ver un derrame de sangre, pero es muy importante que se realice un cambio”, expresó, al tiempo que pidió al resto del mundo “despertar y ayudar a avanzar este proceso”.

“La revolución cubana ha fracasado”

El jefe de misión afirmó que, tras recorrer varias provincias cubanas y conversar con ciudadanos, constató un deterioro acelerado de las condiciones de vida. “La infraestructura energética está colapsando, todo está yendo mal”, sostuvo.

Describió un escenario de colapso energético, caída del turismo e incremento de la inseguridad, y aseguró que el actual modelo es insostenible. “Lo que me dicen los cubanos de a pie es que la revolución ha fracasado. Ellos lo ven a diario”, indicó.

Hammer rechazó que la crisis actual sea consecuencia de las medidas adoptadas por la administración Trump, incluida la orden ejecutiva del 29 de enero que impone aranceles a países que suministren petróleo a Cuba. Aseveró que el deterioro es previo.

“El embargo no pone ninguna restricción en comida. El embargo no pone ninguna restricción en medicina. Cuba puede hacer comercio con cualquier país del mundo”, aseguró. No obstante, mercancías comienzan a quedar varadas en puertos por falta de combustible para su distribución.

El diplomático sostuvo que el problema radica en la utilización de recursos para “una máquina represiva del Estado”, al cuestionar que haya combustible y vehículos para la policía mientras amplios sectores de la población carecen de electricidad y transporte.

Reconstrucción y transición en Cuba

Hammer afirmó que, en un escenario democrático, podrían impulsarse planes de reconstrucción con apoyo de migrantes e inversores extranjeros. Señaló que solo el sistema electroenergético requeriría unos 10.000 millones de dólares, en un país donde no existen recursos naturales comparables a los de Venezuela.

Finalmente, el diplomático aludió a los actos de repudio que ha enfrentado en Cuba, pero también destacó el respaldo de ciudadanos que se le acercan para contarle sus problemas.

“Cualquiera dentro de la cúpula (…) sabe que esto ya se está acabando”, concluyó, al insistir en que Estados Unidos busca apoyar al pueblo cubano sin legitimar la permanencia del actual régimen en el poder.

El Nacional

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