«Frente común: Ecuador y EE. UU. sellan pacto para asestar un ‘duro golpe’ al narcotráfico en las fronteras.»

La Cancillería ecuatoriana difundió un breve comunicado en su cuenta de X en el que Humire supervisó el “firme compromiso” de Ecuador y subrayó su papel como “socio estratégico” de Estados Unidos en la región.
En un acto de seguir lo que se dicte desde la Casa Blanca, Gabriela Gabriela Sommerfeld, canciller de Ecuador, encabezó la comitiva que recibió al funcionario norteamericano, entre los presentes el país sudaméricano estaban los ministros de Defensa, Gian Carlo Loffredo, y del Interior, John Reimberg, además de otros integrantes del Gabinete de Seguridad.
Desde la propia Cancillería de Ecuador, aseguran que se trató de un encuentro dentro del marco de la cooperación de “seguridad y la lucha contra el crimen organizado transnacional”
Tras el encuentro Reimberg y Loffredo resaltaron la voluntad de Estados Unidos de “proteger” a Ecuador, blindando al país en materia de seguridad para mantener el control del narcotráfico y el crímen organizado en los puertos y aeropuertos ecuatorianos.
Reimberg afirmó que quienes intenten usar puertos ecuatorianos para actividades ilícitas “van a ser atacados”.
Estas disposiciones, sin embargo, no están exentas de controversia: en noviembre pasado, un referéndum y consulta popular en Ecuador dejó claro el rechazo a la reactivación de bases militares estadounidenses en el país.
En ese sentido, las disposiciones del Gobierno de Ecuador con Estados Unidos, en materia militar contrastan con la negativa del pueblo de que se lleve a cabo una injerencia norteamericana. Para blindarse de la opinión pública, la Cancillería señaló que ambas naciones ratificaron su determinación de continuar fortaleciendo la relación bilateral, con un énfasis en prácticas de cooperación que respeten la soberanía y las particularidades constitucionales de Ecuador.



