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«Giro de 180 grados: EE. UU. desplaza a Rusia y toma el control del suministro de nafta en Venezuela.»

Durante el mes de enero, todos los cargamentos de nafta destinados a Venezuela provinieron exclusivamente de proveedores ubicados en la costa del Golfo de Estados Unidos, marcando una ruptura con la dinámica que había predominado hasta finales de 2025, cuando gran parte del diluyente provenía de Rusia.

Según datos de seguimiento de envíos, puertos texanos como Houston, Beaumont y Corpus Christi despacharon entre 970.000 y 1,22 millones de barriles de nafta hacia Venezuela en lo que va de enero. Esto contrasta con los volúmenes registrados entre octubre y diciembre de 2025, cuando las cifras variaron entre 560.000 y 1,21 millones de barriles, en medio de una estructura de comercio todavía orientada por suministros rusos bajo licencias especiales, recoge Banca y Negocios.

El cambio en el origen de los envíos se aceleró tras la toma de medidas por parte del Gobierno de Estados Unidos en enero de 2026, que incluyeron el corte drástico del flujo de buques sancionados hacia y desde Venezuela luego de una operación militar estadounidense contra sectores del liderazgo venezolano. Estas acciones redujeron casi por completo las entregas de nafta desde Rusia y abrieron espacio para que casas comerciales como Vitol y Trafigura se convirtieran en nuevos proveedores autorizados, bajo acuerdos vinculados con Washington.

Este reajuste ha alterado las reglas del mercado del diluyente: desde 2023, Venezuela había sido uno de los mayores importadores de nafta con destino al Caribe y uno de los principales compradores desde la costa del Golfo norteamericano, antes de que Estados Unidos eliminara las exenciones de sanciones en mayo de 2025 y transformara la configuración de los envíos.

El incremento de la demanda venezolana ha tenido efectos colaterales, como el alza de los costos de transporte del producto, de acuerdo con análisis sectoriales. A mayor escala, este movimiento también plantea desafíos para los mercados estadounidenses de nafta, ya que una posible recuperación de la producción de hidrocarburos en Venezuela podría reducir la necesidad de diluyentes importados y alterar la cuota de mercado global de este insumo.

La nafta, un diluyente de alto costo, es fundamental para movilizar el crudo pesado extraído en la Faja del Orinoco, y su suministro ha sido un factor clave en los esfuerzos por estabilizar y aumentar la producción petrolera venezolana.

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