
Dos más dos no siempre es cuatro. Y lo explica Manuel Shuterland, economista y director del Centro de Investigación y Formación Obrera, quien reduce el optimismo sobre el impacto real en materia de ingresos petroleros adicionales para Venezuela tras la escalada bélica que sacude Irán y a decenas de países del Medio Oriente.
Venezuela pudiera haber tenido una oportunidad dorada, pero la destrucción de PDVSA, la mala gestión, la desidia, la corrupción, hundió a nuestra empresa y probablemente vaya a haber otro boom de precios importantes que Venezuela se va a perder y no va a poder aprovechar”, advierte en entrevista con Versión Final, al referirse al movimiento en los mercados, luego de los ataques impulsados por Israel y Estados Unidos, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria.
Shuterland, con doble titulación en Planificación, Presupuestación y Banca-Finanzas por la Universidad Central de Venezuela, explica un poco el contexto geopolítico para luego profundizar en el tema de los ingresos petroleros.
Habla inicialmente de la reacción de Irán, que en represalia contra Trump e Israel atacó 15 países con beses estadounidenses y de la OTÁN.

«Ha habido un montonazo de misiles por todo el Medio Oriente y hay ataques a barcos que han pasado por el estrecho de Ormuz, donde transita cerca del 20, 25% de todo el petróleo mundial y cerca del 30, 35% de todo el gas natural que se exporta y es muy, muy importante para casi todo el mercado mundial de petróleo, porque una baja que se espere o problemas que se esperen ahí, afectan el precio de manera directa”.
Centenares de tanqueros, según reportes de las agencias internacionales fueron fondeados para evitar bombardeos. Shuterland explica que Irán amenazó con atacar las naves que surquen el estrecho más como un acto de propaganda militar para que se esparza el miedo, a pesar que los inventarios a nivel mundial están muy llenos.
Percepción de ruinas
En Venezuela las cartas están sobre la mesa, añade el especialista, quien sostiene que las trasnacionales petroleras no quieren hacer grandes inversiones porque no encuentran seguridad jurídica, y desde su óptica, todos los problemas arrastrados por el gobierno de Nicolás Maduro en cuanto a credibilidad se tienen con el mismo gobierno interino de Delcy Rodríguez, a pesar de los esfuerzos de Donald Trump de exhibirlo como aliado.
«Es lo mismo, adolece de la legalidad y credibilidad para el empresariado estadounidense, asiático y europeo, de igual manera que el gobierno de Maduro”, añade.
Pese a que la nueva Ley de Hidrocarburos es muy abierta y favorable a las trasnacionales, “bastante poco nacionalista”, resalta Shuterland, no es suficiente por toda la infraestructura jurídica anti-acumulación de capital que se sembró en Venezuela en los últimos 25 años. “Hay un montón de leyes, normas y funcionamiento jurídicos políticos y policiales que asustan a las grandes empresas”, destaca.
El economista afirma que por más que el gobierno interino de Delcy Rodríguez parezca estar cambiando las reglas del juego hacia un terreno más democrático, esos cambios parecen ser más bien llevados por la fuerza y no por la voluntad real de cambio.
«Entonces, si la fuerza que presiona los cambios por alguna razón no lo hace más, hay una posibilidad de reversión de la apertura muy grande.
Igualmente, hay que ver hasta dónde puede llegar el conflicto de Irán, si hay presiones más fuertes de Estados Unidos para acelerar la transición en Venezuela y poder ofrecer más y mejores condiciones para la industria trasnacional”.

Sin transición política, un desperdicio
Para el director del Centro de Investigación y Formación Obrera, siempre que hay grandes conflictos en el Medio Oriente, Venezuela resultaba con bastantes ventajas porque generalmente los precios de petróleo subían grandemente.
Recuerda que la industria petrolera criolla tenía muy buena capacidad para vender y extraer un poco más de petróleo, con aumentos a convenir del ritmo. También –señala- tenía en almacenaje una cantidad interesante para poder suplir esto estos pequeños o largos baches por conflictos mundiales.
«Ahora no hay nada de eso. PDVSA en esfuerzo propio lo que hace es muy poco. Lo que se hace con las empresas mixtas es más o menos un millón y algo, y una capacidad de exportación de 800 900 mil barriles, quizás 700 mil, digo quizás porque no hay ni siquiera una cifra realmente creíble sobre lo que sucede más allá de las fuentes secundarias que publica la OPEP en sus informes.
Entonces, lo que se entiende es que Venezuela no tiene capacidad por sí misma de inversión, no tiene capacidad de aumentar la producción ni tiene recursos para incrementar el ritmo de extracción y las empresas tampoco van a venir si no hay condiciones mucho más benignas y mucho más sólidas, sobre todo, si no hay una transición democrática que garantice los derechos y la propiedad privada realmente de manera completa, no parcial”.
Por eso, Shuterland opina que, aunque es bastante probable un incremento de los precios del petróleo en 20, 25, 30 o 40%, hay un doloroso desperdicio en función del escenario
«Sí, claro, entrará en las arcas nacionales más dinero, pero es muchísimo menos de lo que pudiera haber entrado en comparación con el pasado cuando teníamos una industria, verdaderamente boyante, fuerte y potente.
Ese dinero pudiera ayudar muchísimo la economía si es bien invertido, pero para una buena inversión es bastante difícil que este gobierno la realice porque carece de personal técnico, preparado para ello”, advierte.
El experto considera que la estructura político jurídica, incluso la económica, está hecha para subyugar, reprimir e impedir que la sociedad civil crezca y se desarrolle, y eso implica que las empresas sigan en condiciones deprimentes, fundamentalmente.
“Entonces, un gobierno que lleva años poniendo trabas, cercando el desarrollo económico no tiene las capacidades para poder revertir esta situación”, sentencia.
Versión Final



