“He tomado 85 Valiums, moriré en una hora”: el día en que Elton John casi se mata

En cuanto Elton tocó la cima, los excesos llegaron prácticamente de inmediato, y el sumiso chico que nació como Reginald Kenneth Dwight no tardó en “convertirse en un monstruo”, como el mismo artista confesó tras el estreno de su película biográfica Rocketman.
“En este periodo de mi vida que estamos mostrando, hice más en esos 20 años que lo que la mayoría de la gente hace en toda una vida. Me comporté como un monstruo en ocasiones y fui completamente irracional, y así es la vida cuando eres un artista”, dijo Elton John que durante su época dorada se la pasaba completamente alcoholizado, drogado y sufriendo de bulimia.
Para el público, Elton era la estrella más brillante del firmamento, pues al final del día se esforzaba en serlo con aquellos conjuntos escandalosos con los que subía al escenario. Para sus amigos, era el que podía dejar limpia una mesa repleta de cocaína en una noche y buscar más por la mañana, pero en sus momentos de soledad, Elton John volvía a ser el pequeño Reginald, odiándose a sí mismo por tener que convertirse en otra persona para que la gente lo amara
“Caminaba por la casa, no me bañaba en tres o cuatro días, me quedaba despierto viendo pornografía todo el tiempo, bebía una botella de whisky al día. Y también era bulímico, así que no comía en tres días, luego me atiborraba de seis bocadillos de tocino y medio litro de helado y lo vomitaba. Luego me duchaba y volvía a empezar todo el proceso. No había autoestima en absoluto. Era jodidamente horrible. Miras atrás y piensas, ¿cómo demonios pude hacer eso? Pero lo hice”, declaró Elton en una entrevista con The Telegraph de 2010
Y así pasaron los años: en el escenario aplausos y ovaciones, en la alcoba lágrimas y mareos. Esta dualidad llegó a su punto cumbre en 1975, aquella tarde en que Elton intento matarse.
Tras haber dado dos shows históricos en el Estadio de los Dodgers de Los Ángeles, e inaugurar su propia estrella en el paseo de la fama de Hollywood, Elton brindó una fiesta en su mansión de Benedict Canyon. Entre los invitados a la reunión se encontraba su madre y su abuela, quienes vieron a un Elton de entonces 28 años acercarse completamente ido a la piscina y pronunciar las siguientes palabras: “He tomado 85 Valiums, moriré en una hora”, y de inmediato, se tiró al agua.
En su libro His Song: The Musical Journey of Elton John, la periodista y escritora Elizabeth Rosenthal compartió que Elton recobró sus deseos de vivir prácticamente de inmediato y pataleó para poder salir a la superficie. No es muy claro cuanto tiempo pasó o si alguien trató de sacar al músico de la alberca, pero el guitarrista Caleb Quaye asegura que vio a un equipo médico tratando de regresar a Elton a la vida, afortunadamente con éxito.
El Valium es un medicamento recetado para la ansiedad, misma que rápidamente desarrolla adicción y además de resistencia en el paciente; esto quiere decir que cada vez se necesita más dosis para lograr los efectos deseados. Depresión, vértigo, presión arterial baja y dolor de cabeza, son algunas de las consecuencias de consumir Valium, pero un caso de sobredosis, el cuerpo puede entrar en coma y posteriormente a la muerte.
Tuvieron que pasar 35 años, en aquella entrevista con Telegraph, para que Elton John contara su versión de la historia de este infame día que incluso fue plasmado en Rocketman. El músico le dio poca importancia al asunto, asegurando que era común entonces que hiciera una rabieta de vez en cuando y que en realidad no tenía intenciones de suicidarse. Sin embargo, aceptó que en aquellos años era una persona desdichada lidiando consigo mismo
“Fue el estrés. Llevaba cinco años trabajando sin parar. Pero era típico de mí. De ninguna manera iba a suicidarme haciendo eso. Y, por supuesto, mi abuela salió con la frase perfecta: ‘Supongo que todos tenemos que ir a casa ahora’”.
Esta época la recuerda Elton como “un completo y absoluto borrón”, y por supuesto, este ejercicio de mantenerse al borde de la muerte fue una constante.
“Hubo momentos en los que estaba convencido de que iba a morir. Tenía ataques masivos en los que parecía que la cabeza me daba vueltas como a Linda Blair en El exorcista y me desplomaba. Recuerdo que una vez me desplomé en mi habitación y me encontraron -y es una maravilla que lo hicieran- y estaba azul. Me volvieron a poner en la cama, me reanimaron, se fueron y 30 minutos más tarde estaba de nuevo inhalando, ¿te lo imaginas?”
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