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Ultimátum en el estrecho de Ormuz: El mundo en vilo ante la «cuenta regresiva» de Trump

La tensión geopolítica ha alcanzado un punto de ebullición este 7 de abril de 2026. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dio una advertencia final al régimen de Teherán: o se desbloquea de inmediato el Estrecho de Ormuz o Irán enfrentará una devastación sin precedentes en su infraestructura civil y energética.

Trump justificó esta advertencia alegando que el bloqueo iraní es un «acto de guerra económica» contra el mundo. Tras haber extendido el plazo en dos ocasiones previas para permitir canales diplomáticos —mediados por Pakistán y Turquía—, el mandatario estadounidense afirmó que su paciencia se “agotó”.

El objetivo de fijar un lapso tan estricto es forzar a Irán a capitular antes de que la crisis de suministros globales sea irreversible. Según sus propias palabras en Truth Social, busca evitar que Irán utilice el tiempo para fortalecer sus defensas costeras mientras «estrangula» el comercio mundial.

En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario advirtió de un posible escenario catastrófico: “Una civilización entera va a morir esta noche”, aunque matizó que aún existe la posibilidad de un cambio político en Teherán que altere el curso de los acontecimientos.

Trump afirmó que no desea ese desenlace, pero dejó abierta la puerta a una transformación interna en Irán que, según dijo, podría traer “algo revolucionariamente maravilloso”.El “momento de la verdad” se acerca, siendo el fin del plazo este martes 7 de abril a las 8:00 pm, (hora Washington).

La respuesta de Teherán

La reacción de Irán no se ha hecho esperar, moviéndose entre la retórica incendiaria y la acción militar directa. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, calificó las amenazas de Trump como «movimientos imprudentes» que harán que «toda la región arda», advirtiendo que Estados Unidos está entrando en un «infierno viviente».

Irán no solo ha mantenido el cierre del estrecho mediante el uso de minas navales y enjambres de lanchas rápidas, sino que ha intensificado sus ataques. Recientemente, proyectiles iraníes impactaron un complejo petroquímico en Bahrein, provocando incendios masivos.

Además, Teherán distribuyó imágenes de restos de aeronaves estadounidenses, asegurando que sus sistemas de defensa están listos para repeler cualquier incursión contra sus plantas eléctricas, las cuales Trump ha designado como blancos principales para el «Día de las Plantas Eléctricas».

El Gobierno iraní también llamó este martes a los jóvenes a formar cadenas humanas alrededor de las centrales eléctricas en todo Irán ante las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump.

Punto muerto en la ONU

Mientras el reloj avanza, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió hoy en Nueva York en un intento desesperado por desescalar el conflicto. Sin embargo, la diplomacia volvió a fracasar. Rusia y China ejercieron su poder de veto contra una resolución patrocinada por Estados Unidos y apoyada por los estados del Golfo (GCC).La resolución exigía a Irán el cese inmediato de los ataques a buques comerciales y la reapertura de la navegación.

A pesar de contar con 11 votos a favor, el veto de las potencias euroasiáticas —que argumentan que la resolución era una «licencia para la agresión militar»— ha dejado a la comunidad internacional sin una hoja de ruta legal para intervenir, aumentando el riesgo de que Washington actúe de forma unilateral o mediante una coalición de voluntarios.

La propuesta inicial de Bahréin habría autorizado a los países a utilizar “todos los medios necesarios” —una formulación de la ONU que incluiría acción militar— para garantizar el tránsito por el estrecho de Ormuz y disuadir intentos de cerrarlo.

Después de que Rusia, China y Francia, todos países con poder de veto en el Consejo de Seguridad de 15 miembros, manifestaran su oposición a aprobar el uso de la fuerza, la resolución se revisó para eliminar toda referencia a acciones ofensivas. Solo habría autorizado “todos los medios defensivos necesarios”. Se esperaba una votación desde el sábado.

Petróleo al límite

El Estrecho de Ormuz es la arteria más vital del mercado energético global, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial y gran parte del Gas Natural Licuado (GNL).

El bloqueo ha generado lo que la Agencia Internacional de Energía califica como «la mayor interrupción de suministro en la historia».El crudo Brent ya ha superado la barrera de los $120 por barril.

Analistas advierten que, de iniciarse el bombardeo a la infraestructura iraní y escalar el conflicto, el precio podría dispararse hasta los $150 o $200.

En este contexto, el desabastecimiento en uno de los temores de países en Asia (como China, Japón y Corea del Sur) que son los más afectados, recibiendo el 75 % de las exportaciones que pasan por el estrecho.

El efecto dominó no tarda en llegar a Europa y América, donde el precio del diésel y el combustible de aviación ya se ha duplicado, lo que ya se traduce en un aumento drástico de los costos de transporte y alimentos a nivel global.

La industria petrolera se encuentra en «estado de emergencia», con las reservas estratégicas siendo liberadas a un ritmo insuficiente para compensar los 20 millones de barriles diarios que el bloqueo ha dejado fuera del mercado.

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