Trump y la transición en Venezuela: “Lo que viene no es caos, pero tampoco democracia plena”

La transición política en Venezuela genera dudas en millones de venezolanos que apostaban por el retorno a Venezuela de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado tras los resultados de las presidenciales de 2024, sin embargo, fue Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, quien horas después de la captura de Nicolás Maduro, avaló a Delcy Rodríguez como líder de un proceso que por momentos genera contracciones.
Fernando Mires, profesor emérito de la Universidad de Oldemburg, Alemania, historiador y escritor chileno, recuerda que después de la caída de las dictaduras, la transición hacia la democracia suele ser llevada a cabo por personeros del mismo régimen dictatorial.
“En las transiciones políticas hay que saber tragar sapos y culebras”, afirma en La Extracción, artículo de opinión.
Mires recuerda que en Sudáfrica, F.W. le Klerk, quien apoyó la existencia del Apartheid, fue clave en la transición a la democracia multirracial tras su discurso del 2 de febrero de 1990, que desmanteló el sistema segregacionista al legalizar partidos antiapartehid y liberar a Nelson Mandel. Y en Polonia, el general Wojciech Yaruzelski, último líder comunista, impulso acuerdos para legalizar los sindicatos y permitir elecciones parcialmente libres que derivaron al primero gobierno no comunista y su propia renuncia.
«Mires recuerda que en Sudáfrica, F.W. le Klerk, quien apoyó la existencia del Apartheid, fue clave en la transición a la democracia multirracial tras su discurso del 2 de febrero de 1990, que desmanteló el sistema segregacionista al legalizar partidos antiapartehid y liberar a Nelson Mandela.
En Polonia, el general Wojciech Yaruzelski, último líder comunista, impulso acuerdos para legalizar los sindicatos y permitir elecciones parcialmente libres que derivaron al primero gobierno no comunista y su propia renuncia.
El adiós de Frederik de Klerk: el controvertido legado del último presidente blanco de Sudáfrica que liberó a Mandela – La TerceraEn Alemania, el desmantelamiento de la DDR fue dirigido por el comunista Modrow. En Rusia, Gorbachov había sido stalinista.
En la República Dominicana, el íntimo de Trujillo, Balaguer, administró la transición hacia la democracia. Ese gran demócrata que fue Adolfo Suárez en España había sido un declarado franquista y no dejó de serlo durante la transición.
En la misma Venezuela hay algunos ejemplos: Eleazar López Contreras y Medina Angarita fueron ‘gomecistas’ y desmantelaron la dictadura de Gómez. Si Delcy Rodríguez sigue las tareas que le ha asignado Trump, puede que cumpla un similar papel al de los mencionados próceres de la transición. Si no lo hace, ya sabe lo que le puede pasar”, añade.
El historiador, siempre frontal, entiende la desilusión de que quienes esperaban que Donald Trump designaran como presidente a Edmundo González en representación de María Corina Machado, pero cree que si lo hubiera hecho, habría llevado al país a un abismo sin fondo.
En su opinión, la tarea que se planteó Trump, después de la extracción, era otra: la de estabilizar al país, y eso solo podía hacerlo alguien que tuviese detrás de sí a la mayoría de las fuerzas armadas.
Esa persona no podía ser sino un chavista, resalta Mires. “De tal manera que, cuando mencionaron a María Coria Machado, Trump debe haber pensado lo mismo que Stalin cuando Churchill propuso integrar al Papa a la gran alianza antihitleriana: ¿Cuántas divisiones tiene el Papa?, preguntó en esa ocasión Stalin. ¿Cuántas divisiones tiene María Corina Machado?, no lo dijo Trump, pero debió haberlo pensado”.
Para Mires, puede que Machado sea una mujer políticamente fuerte, pero militarmente no lo es. Sostiene que Trump no tenía a quién traspasar el poder político y recuerda que en Venezuela ya no hay partidos políticos, aparte del PSUV, a los cuales sea posible delegar tareas de gobernabilidad. “Todos están destruidos”, advierte.
De acuerdo con Mires, Trump desechó inicialmente a Machado, por su posición insurrecta y de derecha tan marcadas, y apostó por Rodríguez, con el objetivo estratégico de resituar al país en el ámbito hemisférico sin confrontaciones internas.
“Una tarea que puede durar años, ha dicho recientemente Trump, ante la consternación de los seguidores de Machado quienes esperaban cualquiera salida menos la que decidió el desconcertante presidente: la continuidad del poder chavista, pero bajo otras condiciones y bajo nuevas formas”, sostiene
Expertos en ganar tiempo
Bajo la lupa de Imdat Oner, exdiplomático turco en Venezuela y analista sénior de Políticas del Instituto Jack D. Gordon, a medida que el polvo se asienta en Venezuela después de una semana de la captura y extracción de Nicolás Maduro, la cuestión clave a observar es si se producirá una transición democrática sólida y si se celebrarán elecciones libres y justas dentro de seis meses, cuando se supone que termina el mandato interino de Delcy Rodríguez según la Constitución.
Sin embargo, Oner explica que, cuando el Tribunal Supremo de Justicia transfirió el poder temporal a Rodríguez, no hizo referencia al límite de 180 días.
“Esta omisión ha alimentado la especulación de que podría intentar permanecer en el cargo más allá del plazo constitucional”, advierte y añade que en la práctica, el aparato estatal venezolano carece de verdaderos pesos y contrapesos.
El experto, con doctorado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida y especialización en política latinoamericana, detalla que los poderes Ejecutivo y Legislativo están controlados por sus iguales, mientras que el judicial funciona en gran medida como un simple sello de aprobación. “No existe una separación significativa de poderes ni un Estado de derecho.
La única limitación real para el gobierno es externa: la presión para alinearse con los intereses estadounidenses, la espada de Damocles que pende sobre el régimen”, reconoce.Pero Oner, alerta sobre lo que sucede en Venezuela:
«Una cosa que el chavismo ha hecho consistentemente bien a través de los años es negociar y ganar tiempo, aplazando una y otra vez los plazos hasta llegar a su verdadera línea roja: una transferencia pacífica del poder, que hasta ahora ha evitado.
El mismo patrón se observa en la liberación de presos políticos”, resalta.
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