Economía

Ruinas de PDVSA impiden despachar más petróleo en crisis de precios por Ormuz

Con una producción inferior a los 3 millones de barriles diarios que alcanzó en los 90, Venezuela vuelve a tomar relevancia en el tablero petrolero en medio de la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán.

Este conflicto tiene en vilo el suministro global ante las amenazas al tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, por donde cruza el 20 % del crudo mundial, según el medio Gestión.

Después de años de distanciamiento, la operación de captura de Nicolás Maduro y la designación como presidenta encargada de Delcy Rodríguez —cuyo Gobierno ha sido reconocido formalmente por la Casa Blanca— reabrió la comunicación entre Caracas y Washington.

Esto, según Donald Trump, ha permitido la llegada de 80 millones de barriles de crudo venezolano a su país.

En esa línea, uno de los principales efectos del conflicto en Oriente Medio es el incremento de ingresos para la nación petrolera, después de que reanudara sus despachos a EE. UU. como parte de la flexibilización de las sanciones.

Cada dólar que sube (el barril) es casi un millón de dólares más diariamente”, dijo a EFE Dolores Dobarro, exviceministra venezolana de Energía y Minas, para quien una prolongación de la guerra “va a redundar en mayores ingresos”.

Venezuela registró una media de 1.081.000 barriles por día (bpd) en 2025, su mayor nivel de producción en un septenio.Al cierre de la primera semana de confrontación, la advertencia de Trump de que solo aceptará una “rendición incondicional” de Irán ha tenido eco en los mercados, donde el petróleo Brent subió el viernes un 8,52 % y cerró a US$ 92,69 el barril; mientras el intermedio de Texas (WTI) avanzó hasta los US$ 87,62, un alza del 8,16 %.

Infraestructura

Sin embargo, la industria venezolana aún no está en condiciones de elevar su producción debido a la falta de mantenimiento y de inversión en su infraestructura y la necesidad de recuperar servicios básicos esenciales para la operación.

«La producción no se puede aumentar de un día para otro, o sea, más no vamos a vender”, aclaró Dobarro, quien apuntó como una “realidad evidente” que “todos los volúmenes que antes iban para el mercado asiático están siendo ahora absorbidos” por el estadounidense.

José Guerra, exdiputado opositor y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), le explicó a EFE que el rol del país suramericano como suplidor de EE. UU. “cambió dramáticamente” a partir del 3 de enero.

El 80% del petróleo venezolano estaba destinado a China, donde se vendía con un descuento de casi US$ 20”, afirmó Guerra, quien señaló que de unos 800.000 bpd que se exportaban, 700.000 iban al mercado chino y el resto, los de la petrolera Chevron -hasta hace poco la única con licencia de explotación-, se enviaba a EE.UU.

Expectativas

Este economista estimó que en este 2026 el suministro puede llegar a 1,1 millones de barriles -un alza cercana al 15 %-, mientras que el ingreso puede incrementarse entre 40 y 50 % a raíz del “boom de los precios” por la guerra, un escenario ya vivido por Venezuela.

Guerra destacó que ese volumen de crudo “es una cifra considerable para alimentar el parque refinador tanto de la costa este de los EE. UU. como en la costa oeste”.No obstante, advirtió que llevar la producción a 3 millones de barriles requeriría entre 5 y 7 años e inversiones por 70.000 millones de dólares. Trump ha hablado de US$ 100.000 millones.

En todo caso, describió a Venezuela como “un proveedor muy seguro”, dada su cercanía con EE.UU., pero además, según dijo, porque “el tránsito por el Atlántico hacia cualquier país europeo carente de petróleo sería sin ninguna dificultad con respecto a los grandes riesgos que significa navegar en Oriente Medio”.

Una recuperación del sector petrolero, aseguró a EFE el experto José Toro Hardy, devolvería a Venezuela su papel “fundamental” de antaño.

La Segunda Guerra Mundial la ganaron los aliados gracias al petróleo venezolano. Pocos recuerdan ya que Venezuela aportó el 60 % del petróleo que utilizaron las fuerzas aliadas”, relató Toro Hardy, sobre la condición de “proveedor seguro” de este país, que -refirió- también fue protagonista durante episodios como la crisis por la nacionalización del canal de Suez, en 1956, la guerra de los Seis Días de 1967 o la de Yom Kipur, de 1973.

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