McDonald’s bajo la lupa judicial: Acusan a la cadena en Illinois de usar inteligencia artificial para inflar precios

Un tribunal federal en el estado de Illinois ha admitido a trámite una demanda colectiva de gran calado que sitúa a McDonald’s en el centro de una polémica tecnológica y económica.
La querella civil acusa formalmente a la multinacional de utilizar un sofisticado software interno basado en inteligencia artificial y algoritmos predictivos para manipular los costos de sus menús, vulnerando de forma directa las normativas antimonopolio vigentes en los Estados Unidos.
Este litigio, impulsado inicialmente por el consumidor Michael Thomas tras detectar alzas y discrepancias arbitrarias de tarifas en locales cercanos a su domicilio, abre un debate sin precedentes sobre los límites de la fijación de precios algorítmica en el sector de la restauración masiva.
El mecanismo del algoritmo: ¿Colusión tecnológica o sugerencia comercial?
De acuerdo con el expediente legal presentado ante la corte, la plataforma tecnológica de McDonald’s procesa diariamente millones de transacciones cotidianas con el objetivo de sugerir márgenes de ganancia uniformes a sus operadores. La demanda sostiene que la corporación gastronómica implementó este software para recolectar información confidencial de ventas directas y, con ello, sincronizar los valores de venta al público entre franquicias que, por ley y naturaleza de mercado, deberían competir libremente entre sí. Los demandantes califican este mecanismo como un esquema de fijación artificial de precios que anula la libre competencia en las más de 14 000 sucursales de la cadena en territorio estadounidense, donde los operadores independientes gestionan cerca del 95 % de los establecimientos comerciales.
La defensa de McDonald’s y la autonomía de los franquiciados
Por su parte, la multinacional ha desestimado categóricamente las imputaciones, calificando el recurso judicial de inexacto y ratificando que ejercerá una defensa legal contundente ante los tribunales. Voceros corporativos de McDonald’s precisaron que el software en cuestión opera únicamente como una guía de apoyo comercial basada en la ubicación geográfica y la oferta del entorno, careciendo por completo de facultades para imponer montos de facturación finales. Para respaldar esta postura, la compañía alude a declaraciones de su director ejecutivo, Chris Kempczinski, quien ha afirmado ante inversionistas que los franquiciados conservan una estricta autonomía operativa. Como prueba de ello, la directiva señala que iniciativas recientes, como la campaña de promociones por debajo de tres dólares, solo fueron adoptadas por el 60 % de los locales, demostrando que los operadores rechazan con frecuencia las sugerencias de la matriz.
Repercusiones para el sector de la comida rápida y el bolsillo del consumidor
Este enfrentamiento legal surge en un momento sumamente delicado para el sector de la comida rápida en Estados Unidos, el cual intenta frenar una pérdida sostenida de comensales de ingresos bajos debido al impacto de la inflación acumulada en los últimos años. De prosperar la solicitud de demanda colectiva, las consecuencias para McDonald’s podrían ser monumentales. El tribunal no solo podría ordenar indemnizaciones millonarias por daños y perjuicios económicos a los consumidores afectados, sino que también podría vetar de forma definitiva el uso de herramientas tecnológicas destinadas a coordinar estrategias comerciales entre franquiciados independientes a escala nacional, sentando un precedente regulatorio histórico para la era digital.



