EEUU ataca objetivos militares de Irán tras la ofensiva con drones de la dictadura

Según un funcionario estadounidense, el Pentágono presume que los cuatro drones iraníes interceptados tenían como objetivo el tráfico marítimo regional. Tras el incidente, el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) informó a través de la plataforma X que sus fuerzas bombardearon en represalia los puestos de vigilancia iraníes en Goruk y en la isla de Qeshm, puntos estratégicos ubicados en el estrecho de Ormuz.
Las fuerzas militares de los Estados Unidos atacaron este sábado instalaciones de radar costeros en Irán tras derribar varios drones lanzados por Teherán hacia el estrecho de Ormuz. Esta nueva escalada complica severamente los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra que sostienen ambas naciones desde hace tres meses, reportó Reuters.
Según un funcionario estadounidense, el Pentágono presume que los cuatro drones iraníes interceptados tenían como objetivo el tráfico marítimo regional. Tras el incidente, el Comando Central de EEUU (CENTCOM) informó a través de la plataforma X que sus fuerzas bombardearon en represalia los puestos de vigilancia iraníes en Goruk y en la isla de Qeshm, puntos estratégicos ubicados en el estrecho de Ormuz.
Ofensiva con misiles y sirenas en el Golfo
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán declaró haber atacado bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin, además de haber disparado contra cuatro buques cisterna que intentaban cruzar el estrecho sin su autorización.
Medios estatales de Kuwait confirmaron que sus defensas aéreas interceptaron ataques con misiles y drones, mientras que en Bahréin sonaron las sirenas de alerta, obligando a los residentes a buscar refugio. Posteriormente, el ejército estadounidense detalló que Irán empleó misiles balísticos en la operación, de los cuales seis fueron interceptados y un séptimo no logró alcanzar su objetivo.
Ambas naciones del Golfo condenaron enérgicamente la ofensiva. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kuwait describió la acción de Teherán como un «acto flagrante de agresión» que ignora los llamamientos internacionales y representa una amenaza directa para la seguridad regional.
Negociaciones estancadas bajo presión económica
Este recrudecimiento del conflicto ocurre en medio de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán para alcanzar un acuerdo provisional. La diplomacia busca poner fin a la guerra —iniciada el pasado 28 de febrero tras una operación conjunta entre EEUU e Israel—, postergando asuntos espinosos como el programa nuclear iraní para futuras rondas de diálogo. Sin embargo, las escaramuzas periódicas mantienen el pacto estancado.
Teherán exige el acceso a miles de millones de dólares en ingresos petroleros congelados, la exención de sanciones a sus exportaciones de crudo, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense a sus puertos y un mayor control sobre el estrecho de Ormuz, vía marítima que Irán mantiene bloqueada de facto y por donde transitaba una quinta parte del petróleo mundial antes de las hostilidades.
Buscando destrabar el conflicto, medios estatales iraníes informaron que Mohsin Naqvi, ministro del Interior de Pakistán —país que actúa como mediador—, viajaba este sábado hacia Teherán, aunque Islamabad no confirmó la noticia de inmediato.
En el plano político interno, el presidente estadounidense Donald Trump enfrenta una creciente presión debido al aumento de los precios de la gasolina provocado por el conflicto. En declaraciones concedidas a la cadena NBC, Trump aseguró que la mayoría de las instalaciones de misiles y drones de Irán han sido destruidas, aunque admitió que el enemigo conserva cerca de una quinta parte de su arsenal.
«Tienen algunos misiles, tienen algunos drones. Diría que, en términos porcentuales, tal vez entre el 21% y el 22% de sus misiles. Son muchos misiles, pero no es lo que era cuando atacamos por primera vez», afirmó Trump al programa Meet the Press, en extractos publicados el viernes.
Al ser cuestionado sobre la resistencia de los líderes iraníes a firmar un acuerdo pese a la presión, el mandatario estadounidense añadió: «Porque son fuertes. Son orgullosos. Hay cosas que nunca pensaron que harían y que tendrán que hacer; no tienen otra opción, y eso lleva un poco de tiempo».
Impacto global y frentes paralelos
El impacto de la guerra ya se siente a nivel global con la interrupción de las cadenas de suministro. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU advirtió el viernes que el aumento en los costos del combustible y el transporte está empujando a millones de personas hacia el hambre. Ante esto, Mohsen Rezaei, asesor del líder supremo de Irán, condicionó la paz a que la administración Trump descongele 24.000 millones de dólares en activos iraníes, advirtiendo a CNN que Washington «entraría en un corredor oscuro» si reanuda las operaciones de ataque.
Conflagración regional en el Líbano A pesar de los intentos de tregua, los focos de conflicto se extienden por la región. En el Líbano, el grupo armado Hezbolá, aliado de Irán, se adjudicó dos ataques contra tropas israelíes en el sur del país, mientras que los servicios de seguridad libaneses reportaron bombardeos aéreos de Israel en varias ciudades de la zona.
Teherán ha condicionado cualquier acuerdo de paz con Washington a un alto el fuego entre Israel y Hezbolá, exigiendo la retirada de las tropas israelíes. No obstante, el panorama diplomático en este frente también luce complejo: esta semana, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, rechazó un pacto mediado por EEUU entre Israel y el gobierno libanés debido a que no contemplaba la retirada de las fuerzas israelíes y el grupo no fue incluido en las negociaciones. En respuesta, Israel declaró que no detendrá sus operaciones en el Líbano, profundizando las fricciones latentes con el gobierno de los Estados Unidos.
Agencia



