El Nacional y decenas de portales siguen bloqueados en Venezuela pese a la orden de Conatel de restituir el acceso

El panorama de la libertad de prensa en Venezuela experimenta una apertura parcial y selectiva. A pesar de la orden emitida por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) para restituir el acceso a diversas plataformas informativas, el diario El Nacional y decenas de portales de noticias continúan bloqueados por los principales proveedores de internet del país. La medida gubernamental coincidió con el inicio del segundo ciclo de conversaciones políticas entre el chavismo y un sector de la oposición, un espacio donde se abordan las garantías a la libertad de expresión y la normalización del espacio cívico digital.
Una restitución selectiva e incompleta en el ecosistema digital
A través de un comunicado oficial, Conatel notificó a las empresas operadoras de telecomunicaciones sobre la habilitación de varias plataformas. El ente regulador argumentó que la medida se ejecutó en cumplimiento de las instrucciones de la presidencia de la República, tras una petición del Programa para la Paz y la Convivencia. No obstante, un análisis técnico de la organización Espacio Público, respaldado por mediciones del Open Observatory of Network Interference (OONI), demostró que el desbloqueo ha sido selectivo. Aunque se registró la habilitación de 17 dominios de manera simultánea —incluyendo la agencia Efe y medios como Efecto Cocuyo, El Pitazo y Runrunes—, la medida no tiene un carácter universal.
Más de 200 dominios permanecen bajo censura sistemática
La organización especializada VE Sin Filtro advirtió que, a pesar de estos avances puntuales, más de 200 dominios de internet continúan bloqueados a escala nacional por los proveedores públicos y privados. De esta cifra, más de 60 plataformas corresponden exclusivamente a medios de comunicación independientes, entre los cuales destaca El Nacional. Esta persistencia en las restricciones técnicas limita de forma severa el acceso directo de millones de ciudadanos a fuentes de información plurales y no oficiales dentro del territorio venezolano, debilitando el impacto real de los acuerdos políticos preliminares.
El caso de El Nacional: persecución judicial y asfixia técnica
El bloqueo persistente contra El Nacional refleja la prolongada estrategia de presión administrativa y judicial contra la prensa independiente en Venezuela. Las restricciones técnicas contra su portal web comenzaron en junio de 2018 a través de la estatal CANTV y se recrudecieron con un bloqueo masivo en febrero de 2022. Este veto digital se ejecutó apenas días después de que la sede física del rotativo fuera adjudicada formalmente al dirigente oficialista Diosdado Cabello, como parte de una indemnización por daño moral dictada por el Tribunal Supremo de Justicia. Desde entonces, el medio ha operado bajo un esquema de asfixia financiera y tecnológica que ahora se prolonga pese a las directrices de Conatel.
Un patrón de restricciones que se remonta a 2014
La censura digital en Venezuela no es un fenómeno reciente, sino una política sostenida que comenzó a documentarse de forma sistemática durante las protestas sociales de 2014 y 2017. El veto se amplió sustancialmente en 2019 y alcanzó niveles críticos durante el proceso electoral de 2024, periodo en el que se reportó el bloqueo de redes sociales, herramientas de elusión como las VPN y portales de verificación de datos. Para los analistas y defensores de los derechos humanos, la restitución parcial actual funciona más como una ficha de negociación política que como un compromiso genuino con la libertad de información y los derechos digitales de la población.



