Salud

El peso del estrés: Descubre cómo el cortisol alto cambia tu cuerpo e impacta en tu bienestar sin que te des cuenta

Hablar de estrés no es siempre sinónimo de tener el cortisol alto. Según refiere la Inteligencia Artificial, esa relación entre ambos es más compleja y depende de cuánto tiempo se mantenga la situación.

En otras palabras, el estrés no siempre equivale a un exceso permanente de cortisol; el cortisol es una hormona esencial para la vida que ayuda a regular el metabolismo, la presión arterial y el ciclo de sueño, aunque el estrés crónico si puede mantenerla elevada y afectar la salud.

¿Cómo saber si tengo el cortisol alto?

Expertos de MedlinePlus señalan que “El cortisol es una hormona producida por sus glándulas suprarrenales, dos pequeñas glándulas que se ubican encima de sus riñones”. 

Para comprobar sus niveles basta con realizar una prueba en la sangre, orina o saliva. “Los niveles de esta hormona son más altos por la mañana y más bajos alrededor de la medianoche, por lo que podrían ser necesarias varias muestras”

¿Cuándo hacer dicha prueba? Si presentas síntomas como, debilidad o dolor muscular, cansancio, acumulación de grasa entre los hombros, hipertensión arterial, irritabilidad, fatiga, pérdida de peso involuntaria, hipotensión, hipoglucemia y ánimo bajo, consulta con un médico para que te evalúe e indique la realización de dicha prueba.

La exposición prolongada a altos niveles de cortisol es perjudicial para la salud. Diversos estudios han asociado el exceso crónico de esta hormona con serias complicaciones.

Por ejemplo, el cortisol alto puede suprimir el sistema inmunológico. Dejando el cuerpo más vulnerable a infecciones y provocando una respuesta inflamatoria crónica.

De igual manera, el descontrol de esta hormona tiene la capacidad de aumentar la presión arterial, incrementando el riesgo de enfermedades, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Por otra parte, afecta el procesamiento de carbohidratos. Por lo que promueve el almacenamiento de grasa, especialmente en el área abdominal. Asimismo, aumenta el riesgo de desequilibrio de azúcar en la sangre y diabetes tipo 2.

También, puede provocar dificultad para conciliar o mantener un sueño profundo, problemas de concentración y memoria. Incluso, se ha asociado con trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad y la depresión. Un estudio publicado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) sobre la reactividad del cortisol sugiere que afecta la salud mental a largo plazo.

Finalmente, se relaciona con problemas digestivos (úlceras, síndrome del intestino irritable), debilitamiento muscular y óseo, envejecimiento prematuro de la piel y desregulación del ciclo menstrual.

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