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Riesgo estructural en Carabobo: Más de mil edificaciones en Juan José Mora quedan bajo alerta roja tras sismos

El Colegio de Ingenieros del Estado Carabobo (CIEC) ha encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad de la infraestructura en la región tras presentar su más reciente balance técnico.

De acuerdo con las evaluaciones realizadas en el municipio Juan José Mora, de un total de 2 mil 037 estructuras inspeccionadas, mil 115 han sido clasificadas con etiqueta roja, lo que representa un riesgo crítico para la habitabilidad y seguridad de sus ocupantes. El informe detalla que 650 inmuebles se encuentran en categoría amarilla y solo 272 han sido catalogados en verde, evidenciando la magnitud del impacto estructural en la zona costera.

Evaluación técnica y zonas de mayor afectación

José Lugo, presidente de la seccional de Puerto Cabello del CIEC, explicó que este exhaustivo balance se fundamenta en los datos recopilados a través de la plataforma digital Habitable, un mecanismo activado por el Gobierno nacional para diagnosticar el estado de las viviendas y edificaciones tras los sismos registrados el pasado 24 de junio. Las comisiones de evaluación, integradas por casi 40 profesionales de la ingeniería junto a funcionarios del cuerpo de bomberos y Protección Civil, concentraron sus esfuerzos en el litoral carabobeño, identificando que la parroquia Morón registra los daños más severos, incluyendo el colapso total de al menos 569 viviendas.

A pesar de la gravedad en las zonas residenciales de Morón, las inspecciones en el vecino municipio Puerto Cabello arrojaron un panorama más favorable para la infraestructura estratégica. Lugo confirmó que tanto el aeropuerto local como la planta de tratamiento de agua potable no presentaron fallas operativas ni estructurales. En esta jurisdicción portuaria, el balance cerró con 121 edificaciones en verde, 64 en amarillo y únicamente 23 en rojo, tras un despliegue que abarcó desde viviendas unifamiliares y monumentos coloniales hasta la estación del ferrocarril, templos religiosos, escuelas y complejos industriales.

Diagnóstico en la Gran Valencia y el eje oriental

Distribución de daños por municipios

El monitoreo del gremio de ingenieros también se extendió hacia la Gran Valencia y otras subregiones del estado Carabobo. Rafael Mieres, presidente de la Sociedad de Ingenieros Civiles de la entidad, desglosó los resultados obtenidos en la capital, donde de 143 viviendas evaluadas, 74 obtuvieron etiqueta verde, 20 amarilla y 43 roja. En Naguanagua se reportaron 26 estructuras en verde, 15 en amarillo y 24 en rojo; mientras que en San Diego se inspeccionaron siete inmuebles, resultando tres en verde, uno en amarillo y tres en rojo. Por su parte, el municipio Los Guayos mostró un escenario óptimo al registrar las 11 edificaciones evaluadas bajo la categoría verde.

Situación en los Valles Altos y el Oriente de Carabobo

En el eje oriental y los Valles Altos, la disparidad de los daños estructurales también quedó en evidencia. En Guacara se contabilizaron ocho estructuras en verde, una en amarilla y 36 en rojo, mientras que en Diego Ibarra la relación fue de nueve verdes, 24 amarillas y 19 rojas. En el municipio Carlos Arvelo se reportaron tres viviendas en verde, una en amarillo y una en rojo. Hacia el occidente, Montalbán registró dos edificaciones en rojo, y Bejuma cerró con una estructura verde y una roja. Municipios como San Joaquín, Libertador y Miranda no presentaron datos en este reporte preliminar.

Hacia una segunda fase de intervención y patología estructural

Humberto Fuchs, especialista en patología de la construcción, enfatizó que la culminación de este primer diagnóstico abre paso a una segunda etapa de inspecciones de alta especialización. Esta fase requerirá la participación activa de ingenieros estructurales y patólogos de la construcción para determinar las causas exactas de los fallos. Según Fuchs, los movimientos telúricos no necesariamente causaron el colapso directo de todos los inmuebles, sino que expusieron severas deficiencias preexistentes derivadas de la falta de mantenimiento preventivo y correctivo a lo largo de los años.

El especialista advirtió sobre la necesidad de ejecutar los próximos proyectos de intervención bajo estrictos protocolos técnicos y con personal debidamente certificado para evitar errores de cálculo que comprometan la durabilidad de las obras. Desde el gremio de ingenieros se hace un llamado urgente a asumir esta coyuntura como un punto de inflexión social y gubernamental, promoviendo una cultura de mantenimiento y rigurosidad constructiva que minimice los riesgos ante futuros eventos sísmicos en el territorio nacional.

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