EE.UU. enjuiciará a narco colombiano, protector de Alex Saab, que se entregó en Maracaibo

Está a punto de iniciar el juicio en contra de Jorge Luis Hernández Villazón, alias “Boliche”, quien durante años, gracias a acuerdos de colaboración con las autoridades estadounidenses, fue el encargado de delatar a narcotraficantes colombianos, venezolanos, dominicanos y puertorriqueños a cambio de beneficios judiciales que le permitieron, por dos décadas, evadir a la justicia, reseñó Semana.
«Boliche”, al parecer, terminó engañando a la justicia estadounidense y dejó de ser un consentido. Ahora está ad portas de una condena mínima de 40 años de prisión.
Será acusado ante la Corte de Tampa, en Florida, por los delitos de conspiración para cometer fraude electrónico y extorsión.Según el indictment, conocido en su totalidad por el medio colombiano, Hernández Villazón, continuó con actividades criminales y delictivas, entre las cuales se encontraba la extorsión a narcotraficantes para que le pagaran altas sumas de dinero bajo la amenaza de no vincularlos a expedientes en la DEA.
Los cargos, irónicamente, son consecuencia de sus acuerdos con las autoridades de Estados Unidos tras su entrega en 2000, en Maracaibo, estado Zulia, Venezuela, lugar en el que se escondía porque sabía que su cabeza tenía precio por parte de narcos colombianos y de comandantes paramilitares como Salvatore Mancuso, que no lo bajaban de “traidor”.
Conspirador nato
Recientemente, en un hecho inédito, la acusación tuvo una modificación para ampliarle un nuevo cargo: conspiración. En este punto se vinculó al abogado guajiro Juan Carlos Cerchiaro, reconocido por trabajar temas de extradición.
A Boliche lo señalan como colaborador de Álex Saab, señalado de ser el testaferro de Maduro. También estuvo en la mira del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso. El indictment contra Boliche incluye una anotación de carácter reservado que advierte que el abogado fundador de una firma con oficinas en Bogotá y Miami aportará información contundente sobre las presuntas maniobras ilegales para mover recursos de exnarcotraficantes que buscaban evadir el régimen penitenciario estadounidense y proteger sus ganancias ilícitas.
Conociendo los nexos que tenía con la DEA, los capos le pagaban millones de dólares para engañar a la justicia estadounidense y librarse de ella. Con el fin de evitar llamar la atención de las autoridades, se realizaban “pagos transferidos desde Colombia para luego ser transferidos a cuentas de acusados cooperantes encarcelados en el Distrito Medio de Florida”.
Será acusado ante la Corte de Tampa, en Florida, por los delitos de conspiración para cometer fraude electrónico y extorsión.
Triangulación y giros digitales
Este esquema de movimiento de dinero fue diseñado, según advierte la acusación, por Boliche, quien tenía a un grupo de coconspiradores encargados de recibir el dinero, triangularlo y enviárselo a cuentas por medios digitales. De ahí el cargo que lo tiene ahora en líos con las autoridades de Estados Unidos.
Con el tiempo, Boliche amplió su “portafolio” de ofertas para los capos que estaban en la mira del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Con documentación fraudulenta los convencía de que él trabajaba con el FBI y la DEA; codeándose con experimentados agentes que le proporcionaban información de primera mano, siempre según Semana.
Bajo la fachada de ser un “asesor jurídico”, se reunió con varios traficantes en las cárceles de Miami, a quienes convencía de que tenía el poder para reducir drásticamente sus sentencias y lograr beneficios judiciales. Sin embargo, el precio era alto. “La cantidad total de dinero exigida ascendía al menos a 4,1 millones de dólares”, se lee en la acusación.
Alias Boliche se ganó la confianza de la DEA y obtuvo beneficios como delator, pero, presuntamente, convirtió eso en un negocio para ofrecer impunidad a narcos a cambio de dinero.
“Boliche”, como lo advierte el Departamento de Justicia, no cumplía con lo prometido. Los traficantes no recibían beneficios y, ante los reclamos, Hernández Villazón simplemente desaparecía.
Según la acusación, les prometía a los traficantes acceso al mejor equipo jurídico en Estados Unidos, cumplir penas de apenas unos años pese a enfrentar cargos con mínimos de diez años y máximos de cadena perpetua, e incluso pasar parte de la condena en un apartamento en ese país.

En marzo de 2020, cuando su fama de informante tocaba nuevas esferas, “Boliche” se convirtió en el testigo estrella en el juicio contra los exagentes investigadores de la DEA Manny Recio y John Constanzo, acusados de la máxima traición al filtrar información de abogados de capos del narcotráfico colombianos y mexicanos.
“Boliche” entregó grabaciones que él mismo había hecho, en las cuales se registraron los ofrecimientos monetarios a los dos exagentes de la DEA, así como el intercambio de joyas, vehículos de lujo y hasta un apartamento en un exclusivo sector de Miami.
Ya en el juicio, detalló la manera como les había entregado sobornos cercanos a los 73.000 dólares para que le dieran información sobre investigaciones de tráfico de drogas, que incluían a capos que habían buscado los servicios de Boliche para salir bien librados.
Los vínculos con Saab
Para el jurado federal de Manhattan, Recio y Constanzo se dejaron llevar por la codicia, comprometiendo a sus excompañeros de la DEA y complejas investigaciones. “Pusieron en peligro a sus compañeros oficiales, interfirieron en importantes investigaciones criminales y violaron las leyes que habían jurado respetar”, señaló el Departamento de Justicia.
Por estos hechos fueron condenados a tres años de prisión tras reconocer su responsabilidad en los delitos de soborno y fraude electrónico. En este punto se desprenden dos escenarios clave: el poder corruptor que “Boliche” tuvo con agentes de la DEA y sus vínculos con el empresario colombovenezolano Álex Saab, el señalado testaferro del régimen de Nicolás Maduro.
Los mencionados agentes fueron quienes le filtraron información a Saab, lo que le permitió fugarse en 2019, antes de que se ejecutara su detención.
«Boliche” también anunció que declararía ante una corte del Distrito de Nueva York en la investigación contra Saab, al asegurar que contaba con información privilegiada sobre cómo se filtraron datos para favorecer la estrategia judicial del empresario, quien enfrentaba cargos por lavado de activos.
El exnarcotraficante entregó detalles sobre la forma como se movieron los dineros por “comisión” después del envío de información privilegiada. Para esto, la red corruptora de Boliche utilizó a Bruce Bagley, un profesor experto en temas de narcotráfico y una de las voces más respetadas y consultadas en este campo.
Utilizando la misma triangulación, el exnarcotraficante logró que de cuentas en Emiratos Árabes Unidos y Suiza salieran 3 millones de dólares que llegaron directamente al docente universitario, quien le envió el 90 por ciento a Boliche con el supuesto fin de que lo entregara a los agentes de la DEA.
De este movimiento poco o nada se sabe. “Boliche” aseguró en su momento que se estaba negociando, por debajo de la mesa, un acuerdo para que Saab revelara todo tipo de información sobre el régimen de Maduro y así lograr su caída, una nueva mentira del excapo que está a punto de recibir una larga condena.
En mayo de 2025, Semana reveló que alias “Boliche” estaba dándole las últimas puntadas al libro en el que prometía contar sus vivencias dentro del mundo del narcotráfico, su colaboración con las autoridades de Estados Unidos y su papel para llevar a la justicia a una treintena de narcotraficantes.
La publicación del libro quedó en veremos por los líos legales de su autor.
Versión Final



