Crisis eléctrica en el Zulia desata una epidemia silenciosa de inestabilidad emocional y ansiedad

La prolongada crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en Venezuela ha dejado de ser únicamente un problema de infraestructura y pérdidas económicas para convertirse en un detonante crítico de salud pública.
En el estado Zulia, una de las regiones más golpeadas por cortes de energía que se extienden hasta por 12 horas diarias, los especialistas advierten sobre una epidemia silenciosa: el severo desgaste de la estabilidad emocional y el estado de ánimo de sus habitantes.
La incertidumbre constante y la imposibilidad de planificar rutinas mínimas están erosionando el bienestar psicológico de millones de zulianos.
El impacto psicológico de vivir a oscuras
Michelle Fuentes, psicóloga y jefa del servicio de rehabilitación del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, ha alertado recientemente sobre cómo las alteraciones sistemáticas en la calidad del sueño y la falta de descanso continuo merman la capacidad de concentración y la resolución de problemas cotidianos.
Según la especialista, la base del bienestar humano depende de condiciones externas estables, tales como una alimentación balanceada, seguridad y un descanso reparador.
Al verse vulnerados estos pilares por los apagones imprevistos, la población queda expuesta a desarrollar trastornos del estado de ánimo, cuadros severos de ansiedad, hipervigilancia e insomnio crónico.
Consecuencias clínicas y el muro del estigma social
El impacto de la crisis eléctrica no se limita al cansancio físico. Los especialistas del sector salud reportan que el estrés generalizado está agravando cuadros clínicos preexistentes que ya se encontraban estabilizados, empujando a los pacientes a crisis de mayor gravedad.
A esto se suma la dificultad económica para adquirir medicamentos y la preocupación por la pérdida de refrigeración de insumos críticos como la insulina. Fuentes enfatiza que el estigma social y la discriminación hacia quienes padecen problemas de salud mental actúan como una barrera invisible que impide a los afectados buscar ayuda profesional a tiempo.
El gremio médico exige soluciones urgentes
La alarma no solo proviene del área psiquiátrica. El Colegio de Médicos del estado Zulia, presidido por Dianela Parra, ha alzado la voz para exigir a la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) la publicación de cronogramas de racionamiento con al menos 48 horas de anticipación [1.6, 1.10]. Los médicos advierten que los cortes no programados destruyen la cadena de frío de fármacos esenciales y ponen en riesgo directo la vida de pacientes electrodependientes [1.6, 1.10]. La falta de previsión acentúa el estado de angustia colectiva, ya que las familias no pueden prepararse para proteger sus alimentos, sus equipos médicos ni su propia integridad emocional [1.7, 1.10].
Mecanismos de apoyo y reconstrucción del bienestar
Ante este adverso panorama, las instituciones de salud mental en Maracaibo están transformando sus estrategias de abordaje [1.3]. El Hospital Psiquiátrico de Maracaibo ha implementado programas de arteterapia, música y teatro como herramientas de desahogo emocional y prevención del aislamiento social [1.3, 1.8]. Los especialistas insisten en la importancia de acudir a consultas de emergencia ante señales de alerta claras, como pasar más de tres días sin dormir o experimentar pensamientos de autolesión [1.3, 1.5]. La reconstrucción de la salud mental en el Zulia requiere no solo de asistencia médica, sino de una urgente estabilización de los servicios públicos que devuelva la dignidad y la tranquilidad a sus ciudadanos [1.3, 1.4].



