Curiosidades

¿Es malo estar descalzo?

Probablemente hayas oído alguna vez que andar descalzo tiene beneficios para el cuerpo y que es muy recomendable en edades tempranas, sobre todo cuando los niños están aprendiendo a caminar.

Pero, ¿es siempre bueno andar descalzo o en ciertas ocasiones está desaconsejado?, ¿y son todas la superficies adecuadas o hay algunas que es mejor evitar? En este artículo te explicaremos cuándo es beneficioso caminar descalzo y cuándo es mejor no hacerlo para que lo tengas claro y sepas cómo tener una buena salud podológica.

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Beneficios de andar descalzo
Excepto cuando es verano y vamos a la playa o la piscina, raras veces solemos caminar descalzos, ya sea por hábito, por precaución de no lastimarnos los pies, no enfriarnos o no ensuciarnos. Sin embargo, andar sin zapatos es muy beneficioso, no solo para los pies sino para todo el cuerpo. Concretamente, caminar descalzos tiene numerosas ventajas, tal como repasaremos a continuación:

estimula la musculatura del pie:en ocasiones, la presión que el calzado ejerce sobre el pie (sobre todo, si llevamos zapatos estrechos o de tacón) puede causar que algunos músculos de esta extremidad estén atrofiados y tengan poca movilidad; además, los zapatos y calcetines provocan humedad en el pie. Al caminar descalzos, eliminamos esta humedad y permitimos que la musculatura se destense y se active. En el caso de las personas mayores, que suelen pasar mucho tiempo sentadas o acostadas, andar descalzos también les ayuda a reducir la tensión muscular y mantenerse activos
mejora el sistema linfático y la circulación sanguínea: las personas con problemas vasculares como la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) u otras dolencias pueden mejorar la circulación simplemente caminando sin zapatos, ya que esta práctica favorece el buen funcionamiento tanto del sistema linfático (que es una parte principal del sistema inmunitario del cuerpo), como del sistema circulatorio. Si exponemos los pies a diferentes texturas y superficies como parquet, césped, tierra, etc., los músculos de la planta del pie se estimularán; además, recordemos que al andar o realizar ejercicio físico, la musculatura de las piernas se contrae y bombea la sangre dentro de las venas para que ascienda y retorne al corazón
reduce el dolor de espalda y fortalece músculos y ligamentos: si en nuestra actividad diaria pasamos muchas horas de pie, llevamos tacones de forma habitual o un calzado inadecuado, probablemente nuestra espalda se resentirá. Si cada día cogemos el hábito de caminar unos minutos sin zapatos (ya sea por casa o por otras superficies), podremos aliviar la tensión que sufren los pies y reducir un poco el dolor de espalda. Exponer los pies a varias clases de terrenos permite corregir desequilibrios en los movimientos y fortalecer la musculatura y los ligamentos de las extremidades inferiores
ayuda a liberar el estrés: una de las sensaciones más relajantes y placenteras que existen, especialmente tras una dura jornada laboral o si sentimos dolor en la planta del pie, es llegar a casa y descalzarse. El contacto con el suelo ayuda a liberar la tensión y estimula las múltiples terminaciones nerviosas de esta parte del cuerpo (hay que pensar que las plantas de los pies contienen más terminaciones sensoriales por centímetro cuadrado que cualquiera otra parte), fortaleciendo el sistema nervioso

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