Venezuela busca recuperar sus antiguos campos petroleros mientras persisten las fallas de servicios

La reactivación de los campos petroleros de Venezuela enfrenta importantes obstáculos. Esto ocurre pese al regreso de empresas extranjeras y las expectativas de inversión en el sector energético. Cabimas, en el estado Zulia, concentra parte de esos esfuerzos. Se trata de una zona marcada por el deterioro de las instalaciones, los apagones y las deficiencias de los servicios públicos.
En un reportaje publicado el viernes 9 de octubre, el diario estadounidense The Wall Street Journal describió las condiciones de esta ciudad de unos 350.000 habitantes. Este lugar es considerado uno de los puntos de origen de la industria petrolera venezolana hace más de un siglo.
Las antiguas torres de perforación oxidadas, las plataformas deterioradas y la contaminación del lago de Maracaibo contrastan con los recuerdos de los años de bonanza. En ese entonces, los trabajadores petroleros contaban con viviendas y espacios recreativos financiados por compañías internacionales.
Los habitantes esperan que nuevas inversiones permitan recuperar la infraestructura y mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, especialistas y ejecutivos del sector advierten que la reconstrucción requerirá cientos de miles de millones de dólares y un proceso prolongado.
La producción petrolera sigue lejos de sus máximos históricos
Según el reportaje de The Wall Street Journal, la producción nacional se ha mantenido ligeramente por encima de un millón de barriles diarios desde enero. Esto está por encima de los 500.000 barriles registrados en 2020. Sin embargo, todavía está muy lejos de los más de 3,2 millones de barriles diarios de finales de los años noventa.
En una conferencia celebrada en Caracas, con más de 650 representantes de compañías energéticas internacionales, funcionarios estadounidenses destacaron acuerdos con Chevron y GE Vernova como señales de reactivación de la industria. Además, mencionaron posibles mejoras en el sistema eléctrico.
No obstante, las empresas identificaron varios obstáculos para aumentar la producción: los cortes de electricidad, la falta de contratistas especializados y las dificultades para conseguir financiamiento. Esto ocurre en medio de las sanciones estadounidenses.
William Antonio, directivo de SLB, señaló que solo un tercio de los 30.000 pozos petroleros del país continúa activo. Esto ocurre después de años de aislamiento que limitaron el acceso a nuevas tecnologías. La compañía francesa Maurel & Prom también ha tenido que retrasar actividades debido a las condiciones operativas.
Las expectativas se concentran, en parte, en los campos maduros del occidente venezolano. La empresa Pacific Coast Energy Co. informó que comenzó un programa para reactivar 900 pozos en Cabimas.
Inversiones extranjeras y reclamos por las condiciones de vida
El regreso de compañías estadounidenses también ha generado críticas entre sectores que cuestionan los beneficios de los nuevos acuerdos. Jorge Giordani, exjefe de planificación económica del gobierno de Hugo Chávez, afirmó que los inversionistas extranjeros están interesados principalmente en los hidrocarburos venezolanos.
Otros habitantes expresaron frustración por el respaldo estadounidense a la administración interina de Delcy Rodríguez. También mostraron preocupación por la persistencia de problemas económicos y de servicios públicos.
En localidades cercanas al lago de Maracaibo, los residentes afrontan apagones frecuentes y escasez de agua. En algunos sectores, el suministro llega apenas durante unos días cada tres meses, de acuerdo con los testimonios recogidos por el diario.
El deterioro también afecta la vida cotidiana de las familias. El reportaje recoge el caso de Elmo Quintero, un trabajador de seguridad de 65 años. Él afirmó no poder costear su insulina y que el ambulatorio de su localidad rara vez dispone de jeringas.
Por su parte, Lucila Nava, una secretaria jubilada que vive cerca del lago de Maracaibo y cuyo padre trabajó durante 40 años en Shell, aseguró que siente frustración por el aparente respaldo que da el gobierno de Donald Trump a Delcy Rodríguez. Pues a su juicio, mantiene la estructura autoritaria del gobierno de Nicolás Maduro mientras que las empresas extranjeras logran acuerdos lucrativos sin beneficiar al pueblo.
"Nos gustó Trump cuando sacó a Maduro", afirmó Nava. "Pero no puedes simplemente llevarte el petróleo de esta manera. Lo entendemos: Estados Unidos es la mayor potencia del mundo. Pero eso no te da derecho a hacer algo así".
Aunque la recuperación petrolera despierta expectativas, los testimonios reflejan dudas sobre cuándo llegarán sus beneficios a las comunidades. Para muchos habitantes de Cabimas, el desafío no consiste únicamente en reactivar los pozos. También implica recuperar los servicios y las condiciones de vida que recuerdan de los años de auge.



